Aunque muchas personas que conviven con la insuficiencia cardíaca tienden a pensar que la práctica de actividad física es algo que está fuera de su alcance o puede resultar peligrosa, hacer ejercicio en forma regular y bajo supervisión médica mejora la capacidad de respuesta al ejercicio físico e impacta positivamente en su calidad de vida.

La insuficiencia cardíaca es el resultado final de numerosas afecciones que confluyen en restar al corazón la fuerza necesaria para bombear sangre al resto del organismo:

Se asocia a síntomas como fatiga ante mínimos esfuerzos, sensación de falta de aire y acumulación de líquidos en los miembros inferiores.

Sin embargo, especialistas como Suzanne Steinbaum, cardióloga del Hospital Lenox HIll de Nueva York (Estados Unidos) opinan que la insuficiencia cardíaca es una condición crónica debilitante que puede mejorar con el ejercicio. Las recomendaciones de tratamiento de la insuficiencia cardíaca deberían incluir un componente de ejercicio, ya que puede mejorar el estado clínico de los pacientes”.

Steinbaum realizó un estudio, cuyas conclusiones publicó la revista médica Circulation, en el que evaluó el impacto de la actividad física en  pacientes con insuficiencia cardíaca. Puntualmente, observó el impacto de sesiones de 20 minutos de actividad aeróbica cinco días a la semana.

El resultado fue un notable incremento de la capacidad de esfuerzo físico de los pacientes, así como también una mejoría en la fortaleza muscular.

“El ejercicio detiene la pérdida muscular y activa mecanismos asociados al crecimiento muscular, lo que se opone a la pérdida de masa y a la intolerancia al ejercicio de los pacientes con insuficiencia cardíaca”, comenta Stephan Gielen, director de cardiología del Hospital Universitario Martín Lutero, de Alemania, quien participó del estudio.

Controles médicos. El ejercicio tiene múltiples beneficios, entre ellos, el incremento de la masa muscular.

“Tener una buena masa muscular mejora la calidad de vida de los adultos mayores, ya que hace que tengan que depender menos de los demás”, comenta Roberto Peidro, cardiólogo especialista en deporte y vicepresidente de la Fundación Cardiológica Argentina.

Para Peidro, ni la edad, ni ser paciente cardiovascular son factores que impidan hacer actividad física.  “En todo caso, estos pacientes deben estar más cuidados y seguir las recomendaciones de actividad física que le da su médico”, explica.

La consulta médica antes de comenzar a realizar actividad física debe incluir, según el especialista, algunos estudios cardiológicos claves (electrocardiograma y ergometría).

“Es fundamental en estos pacientes, para ver cómo responde el corazón al ejercicio y cuáles son sus capacidades para desarrollar un entrenamiento adecuado y seguro”, enfatiza.

Según Peidro, en algunos casos se puede realizar un ecocardiograma, que da la posibilidad de mirar con detenimiento las válvulas cardíacas.

En todos los casos, lo adecuado es consultar a un cardiólogo, y mejor aún si se trata de uno especializado en deporte.

Independientemente de tener o no tener problemas cardíacos, recientes estudios muestran que hacer actividad aeróbica regularmente no sólo mejora la capacidad física, reduce el colesterol y previene la diabetes, sino que además extiende la expectativa de vida. Tal es así que las personas que corren regularmente viven, en promedio, seis años más que sus pares sedentarios.

Fuente: Agencia Castropol.