Por: Andrea Marazzi
Directora Médica – Fertilab S.A
 
Muchas veces, se cree de manera equivocada que la imposibilidad de lograr un embarazo después de un año de vida sexual activa sin uso de anticonceptivos es solamente culpa de la mujer.

Pero este trastorno, cuyos factores generalmente involucran a los dos miembros, parece impactar psicológicamente mucho más en el hombre.

Los hombres sufren de manera silenciosa el impacto emocional de la infertilidad ya que no están tan acostumbrados como las mujeres a lidiar con este tipo de asuntos y además porque la sociedad comparte el mito de que la fertilidad de un hombre está asociada a su masculinidad.

Debido a la presunta asociación entre masculinidad y fertilidad, encontrarse con esta realidad puede significar para muchos hombres una experiencia de fuerte impacto psíquico y emocional.

Suelen aparecer sentimientos encontrados de ansiedad, culpa, depresión y pérdida de la autoestima, lo que seguramente impactará en la relación de pareja y hasta en el proyecto de vida, al punto que muchos hombres comienzan a sentirse “fracasados”.

Un asunto cultural. Entre los grandes temores que aparece en el hombre está pensar que, a causa de su infertilidad, ninguna mujer va a aceptarlo.

En algunas culturas, los hijos son signo de la riqueza y prosperidad de un hombre. Los hombres sin hijos no reciben el mismo respeto que los que son padres. Algunos hombres han expresado que su incapacidad de procrear trajo vergüenza a toda su familia.

En otros países, puede suceder que los hombres nunca se enteren de que son infértiles. En Egipto, por ejemplo, cuando se sabe que la infertilidad se debe al hombre, no le dicen nada porque eso lo avergonzaría y afectaría a su hombría.

Causas. Las causas de infertilidad masculina pueden ser muy variadas: disminución en la cantidad de espermatozoides, alteraciones en la calidad y funcionalidad de los mismos, infecciones, etc.

En los últimos tiempos se ha comprendido la influencia de contaminantes ambientales,  estrés urbano, abuso de drogas, consumo de alcohol y enfermedades de transmisión sexual, temas que ocupan cada vez más a los especialistas que se enfrentan a esta problemática.

Sin embargo, hoy en día, existen múltiples tratamientos para combatir la infertilidad masculina.

Recientemente, la ciencia ha desarrollado  nuevas técnicas que permiten mejorar los resultados de los tratamientos de fertilización asistida. Una de ellas es la evaluación de la fragmentación del ADN espermático, para detectar espermatozoides deteriorados, situación que reduce las chances de procreación, en forma simultánea con estudios morfológicos.

Existen nuevas técnicas para separar y excluir estos espermatozoides dañados a la hora de fertilizar los óvulos, como la utilización de columnas de anexinas y la técnica de PICSI.

Otro procedimiento reciente, la IMSI (Inyección Intracitoplasmática de Espermatozoides Seleccionados Morfológicamente) que incorpora el uso de un microscopio de alta resolución, permitiendo la selección de espermatozoides morfológicamente mejores y el descarte de aquellos que no son aptos para la fecundación.

Los resultados preliminares de los métodos mencionados, evidencian una mejora en la tasa de embarazos de entre el 10 y el 15%, aumentando la esperanza de muchas parejas.
 
En resumen, existen múltiples avances para superar distintos aspectos de la infertilidad en el varón.

Sin perder de vista el proyecto en común, los hombres pueden asumir esta condición, superar las barreras y aceptar los tratamientos disponibles, para intentar lograr su gran sueño de convertirse en padres.