Aunque las bombas de insulina para las personas con diabetes insulinodependiente cuentan ya con décadas de presencia, no son muy conocidas por la comunidad argentina de personas con diabetes. Ahora, un estudio en Australia certificó que esta tecnología produce mejores tasas de control de hipo e hiperglucemia e niños con diabetes tipo 1.

No todas las personas con diabetes cuya salud depende de la administración diaria de insulina saben a ciencia cierta qué son las bombas de insulina. Ya con varias décadas de presencia en la Argentina, estos dispositivos (que ahora son diminutos) bombean regularmente insulina para que ingrese al cuerpo del paciente a través de una diminuta aguja, insertada generalmente en el abdomen. Y siguen siendo poco conocidos, aun cuando han demostrado ser altamente eficaces para el control de la diabetes insulinodependiente. Es más, incluso recientes estudios sugieren que en algunos pacientes podrían ser más efectivas que las inyecciones de insulina.

Eso es lo que sugiere un nuevo estudio –el más extenso y abarcador en la materia– que mostró que el uso de bombas de insulina provee un control de la diabetes más efectivo y seguro que las inyecciones de insulina en los pacientes pediátricos con diabetes tipo I. “La diabetes tipo I representa alrededor del 10% de los casos de diabetes, y quienes la padecen dependen de la administración diaria de insulina para poder vivir”, precisó John Nolan, director del Centro de Diabetes Steno, de Copenhague (Dinamarca).

En los pacientes pediátricos con diabetes tipo I, “nuestros datos confirman que la terapia con bombas de insulina provee una mejora en el control glucémico, que se sostiene durante al menos siete años”, aseguró Elizabeth Davis, del Hospital Pediátrico Princesa Margarita, en Perth (Australia), principal investigadora del estudio. Davis destacó que “se trata del estudio más grande sobre el uso de bombas de insulina en los niños”, y que “también tiene el periodo de seguimiento más prolongado de todos los estudios sobre la terapia con bombas de insulina en los niños”.

Davis y sus colegas llegaron a dicha conclusión tras evaluar durante al menos tres años y medio la salud de 345 menores de edad, de entre 2 y 19 años, que usaban bombas de insulina para controlar su diabetes tipo I, y compararlos con un número similar de chicos y adolescentes que recibían inyecciones de insulina. Los resultados del estudio acaban de ser publicados en la prestigiosa revista Diabetología.

Indicadores de eficacia

Fueron varios los indicadores de que la bomba de insulina fue más efectiva para lograr un control adecuado de los niveles de azúcar (glucosa) en la sangre, cuyas descompensaciones caracterizan a la diabetes.

En primer lugar, el estudio halló que el uso de bombas de insulina redujo a la mitad los episodios de hipoglucemia, en los que cuales los niveles de azúcar en sangre caen demasiado, poniendo en riesgo la vida del paciente.

A su vez, los episodios de hipoglucemia grave entre quienes recibían inyecciones de insulina aumentaron (de 7 a 10 eventos por cada 100 pacientes al año).

Las tasas de hospitalizaciones causadas por una peligrosa complicación de la diabetes llamada cetoacidosis diabética, en la que niveles muy bajos de insulina hacen que el organismo queme grasas y a produzca moléculas ácidas de cetona que provocan complicaciones y síntomas, fueron más bajas entre los usuarios de bombas de insulina que entre quienes se inyectaban diariamente insulina (2.3 y 4.7 por cada 100 pacientes por año, respectivamente).

Las bombas de insulina aportan numerosos beneficios a los pacientes, comentó Virginia Peragallo-Dittko, directora ejecutiva del Instituto de Diabetes y Obesidad del Hospital de la Universidad de Winthrop en Nueva York (Estados Unidos). “En comparación con las inyecciones múltiples, la bomba de insulina permite una dosificación más flexible de la insulina cuando se necesita que la hormona se reduzca durante el ejercicio o aumente durante la enfermedad, y también permite una dosificación más flexible con las comidas”, precisó.

En busca de una mejor adherencia

Pero uno de los aspectos clave de las bombas de insulina es que liberan al paciente de la necesidad de tener que estar periódicamente midiendo sus niveles de glucosa y ajustando en función de ello las dosis de insulina que deben inyectarse.

Literalmente, los pacientes pueden olvidarse de tener que estar inyectándose insulina varias veces al día, ya que ese trabajo lo hace automáticamente la bomba. Así, estos dispositivos colaboran con la adherencia del paciente, que como en toda enfermedad crónica es uno de los aspectos más difíciles de garantizar.

En busca de colaborar con la adherencia al tratamiento del paciente con diabetes, es que hoy se intenta desarrollar medicamentos de cada vez más larga duración, comentó Mads Krogsgaard Thomsen, jefe de investigación (chief science officer) de la farmacéutica Novo Nordisk. “Un importante avance es el desarrollo de la insulina de ultra larga duración, que ya está disponible en países como Dinamarca o México, y cuyos efectos se mantienen durante 42 horas, lo que permite que el paciente no deba inyectarse insulina basal todos los días”, explicó el investigador.

Su colega, Lotte Bjerre Knudsen, investigadora senior del laboratorio, comentó que la búsqueda de medicamentos para la diabetes de manera que el paciente no tenga que tomar o inyectarse todos los días constituye en la actualidad una de las principales líneas directrices de la investigación. “Actualmente estamos desarrollando una versión semanal del liraglutida, que es un medicamento inyectable que se emplea en el tratamiento de la diabetes tipo II, para favorecer el control de la glucemia, y que posee un riesgo mucho más bajo de causar hipoglucemia que la insulina”, concluyó.

 

Fuente: Castropol