Según la Organización Mundial de la Salud, cada año mueren en el las rutas de todo el mundo unos 400 mil menores, un promedio de 1049 al día.

En la actualidad la mayor cantidad de accidentes que afectan a niños ocurren en la vía pública. Así lo señalan varios especialistas de la salud que se enfrentan a diario esta realidad. Lo que más ven los profesionales son traumas por accidentes de tránsito, que aunque no alcanzan las cifras de los adultos, ya empiezan a afectar a los más chicos.

Los profesionales explican que estos accidentes, en los que se ven involucrados niños de 0 a 14 años, pueden dividirse en tres tipos: los niños accidentados mientras van en automóvil, los que viajan en motocicletas y los niños atropellados.

En el primer caso, se trata de niños que, generalmente, no llevan elementos de sujeción (cinturón de seguridad o silla infantil) o que, siendo menores de 12 años, viajan en el asiento delantero del vehículo.

En el caso de los que se conducen en moto, viajan sin casco y/o son transportados en lugares inadecuados (delante del conductor, en una parrilla trasera o entre los dos padres).

Los chicos atropellados, según los especialistas, se presentan mayormente en el período escolar (en el horario de ingreso a clase o cuando salen de la escuela). Aunque estas situaciones se producen por múltiples causas, en la mayoría de los casos está presente el descuido de los mayores.

Desde los servicios de emergencia afirman que la mayoría de los niños que se reciben en la guardia son víctimas de la accidentología vial. Sin embargo, el porcentaje de niños transportados por este motivo en el servicio de emergencia mencionado es relativamente bajo.

Generalmente, como un niño es “fácil de transportar”, lo llevan en vehículos particulares o en algún patrullero. Los especialistas señalan que esto es peligroso porque el menor puede no recibir los cuidados necesarios. Al respecto recomiendan que a los niños accidentados se los transporte siempre en una ambulancia, ya que la mayoría de las veces requieren inmovilización y, llegado el caso, medidas de estabilización.

Estas recomendaciones son avaladas por especialistas y pediatras, quienes afirman que los resultados de la correcta evolución de un paciente comienzan con una movilización correcta del mismo al centro asistencial correspondiente.

En medicina existe lo que se conoce como la hora de oro, es esa primera hora después de un accidente. El daño primario, ocasionado por el accidente mismo, no puede ser modificado; pero el daño secundario (por malos movimientos, falta de estabilización, oxigeno, etcétera) puede prevenirse con una correcta transportación del paciente.