Desde hace algunos años, los equipos deportivos de alto rendimiento y las instituciones especializadas en traumatología y rehabilitación, incorporan profesionales dedicados específicamente a lo que se conoce como readaptación o reeducación física.

En palabras simples, se trata de hacer hincapié en cuestiones básicas como el equilibrio, la coordinación, la marcha y la orientación, para fortalecer músculos, huesos, articulaciones y evitar lesiones futuras.

La reeducación física también se utiliza en la recuperación de deportistas lesionados.

Estas nuevas técnicas se basan en la propiocepción, sentido que regula la dirección y rango de movimiento, permite reacciones y respuestas automáticas e interviene en el desarrollo del esquema corporal y la relación de éste con el espacio, sustentando la acción motora.

“Cada vez son más los clubes que incorporaron la reeducación física a sus esquemas de trabajo. Y no sólo lo hacen con los planteles profesionales, sino también con las divisiones inferiores, porque un adolescentes que empieza a trabajar su cuerpo de manera correcta y con conciencia de ello, será un jugador con menos posibilidades de sufrir lesiones”, explica Juan Cesana, kinesiólogo especialista en reeducación física del Instituto Traumatológico de Córdoba.

El especialista agrega que la técnica está adquiriendo fuerza en gimnasios y salones donde se realizan prácticas corporales específicas, como es el caso del pilates.

“De nada vale tener un cuerpo estéticamente lindo y que los ejercicios para lograrlo terminen en lesión”, afirma.

Cómo se trabaja. Para llevar adelante una rutina basada en la propiocepción, es importante conocer detalladamente qué tipo de deporte practica la persona, cómo se alimenta, cuál es su nivel de exigencia y, en caso de que no se trate de un deportista profesional, cómo es su rutina y qué desea para su cuerpo.

“Todas las articulaciones tienen receptores que trabajan en conexión con el cerebro, lo que permite al cuerpo adaptar cada movimiento a la superficie y todos los factores que intervienen. La reeducación física fortalece las partes del cuerpo que permiten hacer determinados movimientos”, explica Cesana.

El especialista cita como ejemplo que para caminar, es necesario usar el núcleo central del cuerpo (abdomen, lumbar, aductores). Entonces, se realizan ejercicios que trabajan específicamente esa zona.

Caminar sobre una línea recta con los ojos cerrados, o seguir esa línea saltando con sólo pie, trabajar ejercicios combinados con pelotas y elásticos, tratar de mantenerse erguido asentando un solo pie sobre un objeto blando, entre otros, son algunos de los ejercicios más comunes.

Hace un mes, Cesana participó en un congreso de entrenamiento deportivo en Buenos Aires, evento al que asistieron preparadores físicos y entrenadores de los clubes más importantes de Capital Federal.

“Me dio mucha satisfacción saber que en Córdoba no estamos lejos del trabajo que se hace en Buenos Aires”, afirma.

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