Por: César Sánchez Sarmiento
Ginecólogo, especialista en fertilidad
Director médico de Nascentis Medicina Reproductiva

Entre un 15 y un 20% de las parejas argentinas enfrenta la dura realidad de no poder tener un hijo. Afortunadamente, los avances de la medicina han determinado que hoy muchas de esas parejas, tras una batalla que se gana con paciencia y predisposición, finalmente cumplan ese deseo.

Lo primero que hay que saber es que la subfertilidad no es exclusivamente femenina. También los hombres son afectados por algunas anormalidades relacionadas con la reproducción.

Según las estadísticas de la Sociedad Argentina de Medicina Reproductiva (SAMeR), un 40% de las causas de subfertilidad son femeninas. El otro 40% masculinas, y el 20% restante son causas combinadas.

Otro aspecto a destacar es que el miedo, los prejuicios y la vergüenza no conducen a ningún sitio. La subfertilidad es una anormalidad, como cualquier otra, que requiere de estudios y tratamientos.

Lo que hace la fertilidad asistida es ayudar a desarrollar un proceso que el cuerpo humano debería hacer por sí mismo, pero que en este caso no puede.

Vale tener en cuenta que la fertilidad es algo que, como cualquier otro aspecto de la vida humana, se puede cuidar, y que si muchas parejas pusieran atención en ello, tal vez jamás pasarían por un centro de medicina reproductiva.

Diez consejos de la SAMeR para el cuidado de la fertilidad

1. Realizar el control ginecológico anual desde la adolescencia o desde el inicio de la actividad sexual.

2. Vacunarse contra la rubéola. Las mujeres mayores a 15 años deben vacunarse si no han recibido la vacuna en la infancia. La vacunación, que proporciona protección de por vida, es el único modo de prevenir la Rubéola y el Síndrome de Rubéola Congénita, una grave enfermedad que afecta a los recién nacidos de mujeres que enferman de rubéola, principalmente durante el primer trimestre del embarazo.

3. Controlar el peso. Está demostrado que las mujeres con un índice de masa corporal mayor a 25 presentan mayor dificultad para lograr el embarazo, por estar asociado el sobrepeso a fallas ovulatorias.

4. No fumar, ni consumir drogas ilegales o alcohol en exceso.

5. Considerar el período de mayor fertilidad para la búsqueda del embarazo. La edad más fértil en las mujeres va de los 20 a los 30 años. Luego baja levemente hacia los 35 años. A partir de allí se evidencia un descenso de la reproducción.

6. Considerar el riesgo genético asociado a un embarazo tardío. El riesgo que nazca un pequeño con síndrome de Down o con trastornos cromosómicos relacionados aumenta con la edad de la madre, especialmente a partir de los 35 años.

7. Comer sano y realizar actividad física. El consumo de frutas, verduras de hojas verdes y cereales es muy recomendable porque contienen altas dosis de hierro y ácido fólico.

8. Realizar consultas médicas a tiempo. Consultar frente a diversos signos de alerta, como dolor menstrual incapacitante -en el caso de la mujer- y  paperas (en la adolescencia o de adulto), varicocele o dolor a nivel testicular en el caso del hombre.

9. En el caso de pacientes oncológicos, preservar tejido antes de someterse a tratamientos de quimio o radioterapia. En el caso de un cáncer infantil o adolescente es posible criopreservar tejido ovárico o testicular, semen u óvulos antes del tratamiento contra el cáncer que conllevan la posibilidad de quedar estéril.

10. Usar anticonceptivos de barrera como el preservativo para evitar enfermedades de transmisión sexual. Está demostrado que algunas de estas enfermedades provocan complicaciones en la concepción.