Así lo afirmaron especialistas que disertaron en el marco del Congreso Nacional de Pediatría al referirse a un hábito ya instalado en la población infantil argentina. Los padres juegan un rol fundamental a la hora de dar el ejemplo y ofrecer alternativas saludables. La clave está en elegir alimentos con alta densidad nutricional.

El snack aparece como un importante aliado para mejorar los hábitos alimenticios, ya que el 80 por ciento de los argentinos ingiere alimentos entre las cuatro comidas principales.

María Elisa Zapata, investigadora adjunta del Centro de Estudios sobre Nutrición Infantil (CESNI) explica que el snack es lo que se consume entre las comidas principales, y no está asociado a un tipo específico de alimento y, a diferencia de las otras comidas, no necesariamente se comparte. Puede ser desde un alfajor, unas papas fritas, un yogur, una fruta, hasta una bebida, entre muchos otros. En esa amplitud de productos comestibles se sitúan algunos más saludables que otros. En el marco de una problemática de obesidad infantil en crecimiento se plantea concientizar sobre el snack y servirse de esta “quinta comida” para reforzar deficiencias nutricionales.

Esta tarea cobra mayor importancia dado los nuevos datos recolectados desde la Encuesta Nacional de Nutrición y Salud (ENNYS), del Ministerio de Salud de la Nación, donde aparece que el consumo de vegetales es poco variado y hay poca relevancia en el consumo de frutas. Este fenómeno puede atribuirse a múltiples factores. La Lic. Jacqueline Schuldberg remarca algunos datos recientes: “El esquema familiar cambió. Ya no se cocina tanto como antes, aumentó el delivery y se ingieren más productos industrializados”. Al respecto la nutricionista destacó la importancia de educar en qué alimentos elegir. “Los chicos tienen que saber que hay productos que no son saludables, que los tienen que restringir y no consumir a diario. Ni todo es bueno, ni todo es malo.  Tienen que saber lo que es mejor para ellos. Las frutas, las verduras, los lácteos y los cereales fortificados son buenas opciones para el momento del snack. Los lácteos aportan proteínas, calcio, grasas adecuadas y de calidad,” destacó Schuldberg. “Hoy observamos en los niños dislipidemias que antes sólo veíamos en adultos,” advirtió la especialista. “Es importante trabajar en la prevención de enfermedades no transmisibles que se pueden desarrollar a largo plazo, como hipertensión, obesidad y enfermedades cardiovasculares,” precisó en el Simposio dentro del Congreso Nacional de Pediatría que se realizó en Córdoba.

Según la Organización Mundial de la Salud (OMS), 42 millones de niños menores de 5 años padecen sobrepeso u obesidad. Con estos datos se llega a una realidad que es urgente y que la Lic. en Psicología Valeria Luski enunció en su exposición de manera frontal: “Es demasiado alto el índice de obesidad y lo grave es que los niños gordos de hoy pueden morir antes que sus padres”.

Valeria Luski es coordinadora del área infanto juvenil de la Clínica Doctor Cormillot. La licenciada enfatizó que son los padres los que modelan los hábitos de alimentación y son ellos quienes hacen las compras y deciden qué es lo que se come en una casa. La psicóloga señaló que hay diversas estrategias para crear mejores hábitos, por ejemplo, es importante que los chicos tengan acceso a alimentos saludables y que éstos estén a la vista, ya sea en la heladera o en una frutera. “El acceso y la visibilidad favorecen el consumo. Además, los papás tienen que comer lo mismo que les proponen a sus hijos, porque si ellos no lo consumen tampoco lo harán sus hijos. También es importante que los chicos participen de la compra y de la cocción de los alimentos. Y es clave repetir la exposición: si un chico no come algo que le estoy proponiendo, no hay que desecharlo, sino volver a ofrecérselo para que adquiera el gusto. Realizar por otra parte diferentes preparaciones de un mismo alimento, facilita su incorporación,” aconsejó Luski.

Pero no sólo los padres ocupan un rol clave en la alimentación de los chicos, la escuela también tiene un rol fundamental.  “El espacio escolar debe propiciar hábitos saludables porque allí los chicos se forman socialmente y debemos ser conscientes de cómo nuestros hábitos repercuten en los más chicos,” concluyó la licenciada Zapata.

Recomendaciones sobre snacks

Existe un consenso entre los especialistas nutricionales respecto de los snacks que se deben ingerir, estos son los de alta densidad nutricional. Es decir, aquellos que aportan numerosos nutrientes (calcio, vitaminas, hierro, zinc) en relación a su valor energético o calórico. Las frutas, verduras, semillas, cereales, junto con los yogures y los lácteos fortificados encabezan la lista de las recomendaciones alimenticias concretas.

Se remarca la importancia de los padres como creadores de hábitos saludables en la alimentación de sus hijos. En especial en menores de cinco años. También es importante que los niños aprendan a distinguir entre los alimentos saludables de los que no lo son. Schuldberg insistió en la importancia de educar para trabajar en casa y contrarrestar el marketing de los alimentos no saludables.

Otro dato a tener en cuenta son los horarios en los que los niños consumen alimentos, y si se trata de una ingesta por ansiedad, emoción o aburrimiento.