La exposición a niveles elevados de partículas finas y de ozono en el aire eleva un 5% el riesgo de sufrir un infarto de miocardio. Y ese riesgo es incluso más alto entre las personas mayores de 65 años de edad.

Que la contaminación del aire es una amenaza para la salud es un dato que no asombra a nadie. Sin embargo, sus efectos no sólo se verifican en el aparato respiratorio, aun cuando está claramente demostrado que respirar aire contaminado empeora las alergias respiratorias y afecciones pulmonares como la enfermedad pulmonar obstructiva crónica (Epoc). Ahora, un estudio que acaba de publicar la prestigiosa revista Circulation confirma que ciertos contaminantes presentes en el aire también causan ataques cardíacos.

El estudio –cuyos resultados fueron adelantados en una reunión de la Asociación Estadounidense para el Avance de la Ciencia (AAAS) realizada en Boston, muestra que la exposición a niveles elevados de materia fina particulada y de ozono en el aire eleva un 5% el riesgo de sufrir un infarto de miocardio. Y ese riesgo es incluso mayor entre las personas mayores de 65 años de edad.

“Quizás las advertencias generales sobre la calidad del aire no sean suficiente. Al mismo tiempo, queremos aumentar nuestra comprensión del costo en salud de la contaminación, y celebrar su reducción continua. El objetivo es salvar vidas”, declaró la investigadora Katherine Ensor, profesora del Departamento de Estadísticas de la Universidad de Rice.

El estudio de Ensor se basó en el análisis de los registros de la contaminación atmosférica de la ciudad de Houston, información que fue relacionada con los registros de más de 11.000 ataques cardíacos atendidos por los servicios médicos de emergencia de esa misma ciudad –ubicada en Texas, Estados Unidos– durante los últimos 8 años.

Allí los investigadores observaron que basta un aumento promedio en la materia fina particulada de 6 microgramos (que es la que emiten los motores de los autos y de las fábricas) por día durante el transcurso de dos días para que el riesgo de ataque cardiaco se incremente en casi un 4,6 por ciento.

Ozono “bueno” y ozono “malo”

Del mismo modo, el estudio mostró que un incremento en el nivel de ozono de 20 partes por mil millones (ppb, por su sigla en inglés) en una a tres horas aumentó el riesgo de ataque cardiaco en hasta un 4,4%.

El ozono al que hace referencia el estudio es el llamado ozono “malo”, que se encuentra a nivel del suelo y es el principal componente delsmog. Este ozono proviene de los motores de los autos y de los procesos de combustión en las fábricas, y se diferencia del ozono “bueno”, es decir, el que naturalmente está presente en la atmósfera y atenúa la radiación ultravioleta del sol.

Por otro lado, el estudio halló que los niveles de dióxido de nitrógeno, dióxido de azufre y monóxido de carbono presentes en la atmósfera no afectaron en forma negativa el riesgo de sufrir un ataque cardiaco.

Según los autores del estudio, estos hallazgos podrían tener un impacto sobre los actuales estándares que en ese país se tienen en cuenta respecto del ozono. Si bien el límite actual permitido es de 75 ppb, la Agencia de Protección Ambiental (EPA), de Estados Unidos está pensando en hacerlos más estrictos, de entre 60 y 70 ppb. En cuanto a la materia particulada, ya un estudio realizado en 2012 determinó que el estándar de la EPA de 35 microgramos por metro cúbico no era suficiente para proteger la salud de las personas.

Agroquímicos en el aire

En la Argentina existen pocos estudios sobre el impacto de la contaminación ambiental sobre la salud. Pero los pocos datos con los que se cuentan no son alentadores. El 22,6% de los casos que se atienden en el Servicio de Toxicología del Hospital de Niños “Sor María Ludovica” de La Plata, se deben a la contaminación ambiental, afirma un reporte de ese hospital.

“Tradicionalmente se ha relacionado la toxicología con cuadros accidentales y envenenamientos voluntarios o criminales. Pero la realidad es más vasta y compleja –señaló la doctora Ana María Girardelli, jefa del Servicio de Toxicología de ese hospital bonaerense–. En los últimos años, predominan los problemas asociados específicamente a la exposición a agentes químicos, ya que todos, directa o indirectamente, estamos expuestos a la intoxicación por sustancias químicas”.

Como país en donde la actividad agropecuaria tiene un peso importante, en la Argentina buena parte de la contaminación ambiental podría ser resultado del uso de agroquímicos. “En nuestra Provincia (Buenos Aires), por su fuerte actividad rural, son los plaguicidas los que ocupan ese puesto en la lista de sustancias tóxicas que ocasionan la consulta”, precisó Girardelli.

 

Fuente: Castropol