Personas que presentan distintos tipos de dolores como de cabeza, osteoarticulares, colon irritable, fatiga crónica y problemas digestivos, entre muchos otros, no son vistos por médicos psiquiatras y muchas veces lo que realmente padecen son cuadros depresivos ocultos.

La depresión se manifiesta con un conjunto de síntomas y se caracteriza por la imposibilidad de experimentar placer y de afrontar las actividades cotidianas. Esto va acompañado por expresiones a nivel conductual, cognitivo y motor y suele traer aparejadas severas repercusiones sobre la salud, la calidad de vida y sobre el desempeño socio ocupacional de las personas. Considerada como un problema de salud pública, la depresión afecta a unas 350 millones de personas en el mundo y causa 1 millón de muertes cada año.

El problema se torna más grave aun cuando el estado depresivo va acompañado de dolor, en una suerte de círculo vicioso que parece no tener fin y deja vulnerables a las personas. “Dolor y depresión conforman un círculo vicioso. La depresión es una sensación dolorosa per se; a la persona le duele vivir. Un paciente con dolor puede derivar en un cuadro depresivo y una persona con depresión está sumamente vulnerable a los procesos dolorosos”, explicó Sergio Rojtenberg, médico psiquiatra y miembro de la Asociación de Psiquiatras Argentinos (APSA).

Según refirió el especialista, quien participó del tercer Foro Argentino de Dolor y Neurociencias organizado por el laboratorio Pfizer, en un altísimo porcentaje de pacientes la depresión se presenta con síntomas somáticos, provocándoles la aparición de dolores e incluso incrementando los ya existentes. “Si por ejemplo una persona tiene una artritis, ante la depresión la artritis empieza a doler más. De los pacientes que padecen depresión, hasta un 80% cursa algún tipo de dolor y no van a consultar al psiquiatra, consultan al médico clínico, al traumatólogo, al neurólogo, que les dice que la enfermedad está igual y sólo les aumenta la dosis de la medicación analgésica. Hoy se sabe que la depresión promueve fenómenos inflamatorios, sensibilidad y dolor”, aseguró.

Actualmente, la depresión es la cuarta causa de carga entre todas las enfermedades estudiadas y es la segunda causa de discapacidad entre los hombres y mujeres de entre 15 y 44 años. Se estima que será la segunda causa de carga de la enfermedad antes del año 2020, siguiendo al Accidente Isquémico Transitorio.

Para Andrea Márquez López Mato, médica psiquiatra y directora del Instituto de Psiquiatría Biológica Integral (IPBI), la depresión y el dolor van siempre de la mano, es un círculo vicioso, lo cual no quiere decir que sean la misma enfermedad.

“Las alteraciones biológicas y las alteraciones de neurotransmisores en el cerebro y otras alteraciones moleculares a veces coinciden y otras veces son opuestas. Clínicamente, sí se superponen algunos síntomas, porque todas las enfermedades dolorosas crónicas producen lo que se denomina depresión sintomática. Cualquier enfermedad, como una artritis reumatoidea, tiene hasta un 80% de posibilidades de producir depresión. Por otro lado, en la depresión, como enfermedad psiquiátrica, también se alteran otras vías biológicas que pueden llegar a producir dolor”, detalló.

De acuerdo a lo indicado por Márquez López Mato, la depresión implica alteraciones en muchos órganos, provocando dolores que pueden ser específicos o inespecíficos. “Hay enfermedades, entre ellas la más llamativa que es la fibromialgia, donde se presentan dolores inespecíficos que van por todo el cuerpo. El paciente se queja, los marcadores de laboratorio -que generalmente los hacen los médicos reumatólogos o los médicos clínicos-, dan normales y entonces los médicos no les creen. Estos dolores ahora los han agrupado en una entidad que se llama síndrome sensitivo central, dentro del cual aparecen las cistitis intersticiales que no son provocadas por bacterias, el síndrome de colon irritable, la fibromialgia, la fatiga crónica, dolores de la articulación temporo-mandibular que da bruxismo, dismenorreas inespecíficas y dolores menstruales”, sostuvo.

Todos estos dolores tienen un componente psiquiátrico y un componente psicoinmunoneuroendócrino, son pacientes en donde la percepción del dolor está amplificada en el cerebro. “Estos pacientes a los que no se les creía, no sólo tienen esos dolores sino que los tienen de modo más incapacitante y exagerado que el dolor de cabeza que podría tener una persona convencional”, aseguró la psiquiatra.

Por su parte, Rojtenberg señaló que existen factores socioculturales que afectan la percepción del dolor. Así, las situaciones de crisis personal o familiar incrementan la severidad del dolor. “El dolor es una vivencia subjetiva que puede estar relacionado o no con un daño. Cuando hay factores sociodemográficos negativos –como las situaciones de crisis o el desempleo- aumenta la severidad del dolor. La edad también es un factor a tener en cuenta ya que a mayor edad se incrementa la percepción del dolor y la vulnerabilidad. En cuanto al sexo, en general no hay diferencia estadística importante, no obstante el nivel de consulta a veces se inclina hacia el sexo femenino pero es un sesgo estadístico, ya que puede ser que la mujer consulte más o que el hombre, cultural y socialmente, tenga el mandato de soportar el dolor”, indicó.

En tanto, para Márquez López Mato es importante que los especialistas tengan en claro lo que significa verdaderamente la depresión. “Lo que los médicos recuerdan de la definición de depresión es la tristeza, pero lo fundamental en la depresión no es la tristeza sino la pérdida del disfrute de las actividades habituales, la incapacidad para tomar acción. A esto se le agregan ideas cognitivas de desesperanza, la sensación de que nada en la vida tiene sentido. Por otra parte, la depresión tiene síntomas físicos tales como alteraciones del apetito, generalmente anorexia; del sueño, como insomnio; alteraciones en la percepción del dolor; y variaciones en la toma de decisiones. Hay escalas específicas para evaluar los síntomas de depresión; todo médico clínico debe saber diagnosticar una depresión y tratarla en primera instancia, sólo las depresiones complicadas van a ir al psiquiatra el día de mañana”.

 

Fuente: Castropol Comunicaciones