Por: Rosana A. Guerra
Periodista

La acupuntura es un método terapéutico creado hace más de 2500 años en China. Consiste en insertar agujas esterilizadas muy finas en ciertos puntos de la piel, localizados en una serie de líneas o meridianos para reequilibrar las corrientes energéticas del cuerpo.

Éste método promueve la capacidad curativa del propio organismo e incrementa el flujo de energía generando reacciones en el cuerpo, la circulación de la sangre y la actividad cerebral.

Existen más de mil puntos estratégicos en donde se colocan las agujas y cada uno tiene efectos diferentes cuando es estimulado. Ésta medicina milenaria estimula la producción de endorfinas, que además de generar una sensación de bienestar, actúa como analgésico.

La acupuntura está recomendada por la Organización Mundial de la Salud (OMS) para el tratamiento de 43 afecciones que van desde lumbalgias y gastritis, hasta cefaleas y dolor reumático.

Se utiliza para tratamiento de dolores musculares, neuralgias, migrañas, artritis, esguinces, espasmos músculo-esqueléticos, codo de tenista, lesiones, hipertensión, bronquitis, asma, alergias, alteraciones menstruales y depresión. También para la tensión, insomnio, obesidad, problemas psicológicos, enfermedades dermatológicas, sordera, problemas gastrointestinales, alteraciones cardiovasculares, enfermedades infecciosas, enfermedades metabólicas y adicciones.

“La OMS prevé la existencia de un acupuntor no médico como auxiliar de la salud, y establece un programa de capacitación destinado a médicos calificados que desean practicar la acupuntura de manera independiente. El curso en acupuntura debe comprender por lo menos 1500 horas de capacitación oficial, con mil horas de actividad práctica y clínica. Los acupuntores no médicos deben cumplimentar una capacitación en acupuntura y en medicina occidental moderna de 2500 horas de actividad teórico más clínica”, explica Luis Roux, director de la Escuela Latinoamericana de Medicina Tradicional China y acupuntor del Hospital Uspallata en Mendoza.

En dicho hospital se incorporó la acupuntura dentro de las prestaciones ofrecidas a los pacientes, lo que permitió dar accesibilidad a los tratamientos para los sectores más vulnerables de la población e integrar el trabajo de los acupuntores con los médicos en los lugares públicos.

“Una sesión de acupuntura cuesta en este hospital 10 pesos, mientras que si uno va a un lugar privado cuesta 100 o 150 pesos cada sesión”, señala Roux.

En el año 2008, en Chile, la acupuntura se reconoció a través de un decreto como una práctica auxiliar de la medicina. Esto significa que un acupuntor sólo puede atender a un paciente si ha pasado por el previo diagnóstico de un médico.