Un mayor consumo de cannabis se asocia con peor salud mental, según un estudio
Tienen mayores probabilidades de sufrir ansiedad, depresión y pensamientos suicidas, una relación especialmente marcada entre los jóvenes.
Un amplio estudio canadiense encontró que el aumento del consumo de cannabis en la última década está asociado con un deterioro de distintos indicadores de salud mental, incluyendo mayores tasas de ansiedad, depresión y conductas suicidas.
La investigación, liderada por la Universidad McMaster y publicada en The Canadian Journal of Psychiatry, analizó datos de 35.000 personas de 15 años o más encuestadas entre 2012 y 2022.
El período evaluado incluye los años previos y posteriores a la legalización del cannabis recreativo en Canadá en 2018, un cambio que coincidió con un crecimiento sostenido del consumo.
Un vínculo cada vez más fuerte
Los resultados muestran que el uso habitual de cannabis y los trastornos de salud mental aparecen cada vez con mayor frecuencia de forma simultánea.
Aunque el estudio no demuestra una relación causal directa, los investigadores observaron que las personas que consumen cannabis tienen más probabilidades de cumplir criterios diagnósticos de trastornos de ansiedad y depresión, además de reportar pensamientos suicidas.
Según explicó la investigadora Jillian Halladay, profesora adjunta de la Escuela de Enfermería de la Universidad McMaster, la relación entre consumo y problemas de salud mental se ha intensificado con el paso del tiempo.
Cambios importantes en la última década
Los datos reflejan transformaciones notables en el panorama sanitario canadiense durante los últimos años:
- Aumento de los trastornos mentales: los reportes de trastorno de ansiedad generalizada y episodios de depresión mayor casi se duplicaron, alcanzando al 5,2% y 7,6% de la población, respectivamente.
- Más consumo frecuente: la cantidad de personas que usan cannabis varias veces por semana más que se duplicó.
- Mayor riesgo relativo: en 2022, quienes consumían cannabis dos veces por semana o más tenían cinco veces más probabilidades de experimentar ansiedad o depresión en comparación con quienes no lo usaban.
Jóvenes, el grupo más vulnerable
El vínculo entre consumo de cannabis y deterioro de la salud mental fue particularmente marcado entre los jóvenes.
Mientras que las tasas de suicidio se mantuvieron relativamente estables entre adultos mayores, la presencia de pensamientos suicidas entre los jóvenes aumentó un 44% durante el período analizado.
Los especialistas señalan que la mayor disponibilidad de cannabis y el aumento de la potencia de los productos actuales podrían estar afectando especialmente a cerebros aún en desarrollo.
Un llamado a reforzar la prevención
A partir de estos hallazgos, los investigadores sugieren que los profesionales de salud mental incluyan preguntas sistemáticas sobre consumo de cannabis durante las evaluaciones clínicas.
También recomiendan fortalecer los programas que integren prevención del consumo de sustancias y atención de salud mental, con intervenciones tempranas orientadas especialmente a la población joven.
Los autores advierten que los resultados deben interpretarse con cautela, ya que el estudio se basa en encuestas que capturan información en un momento determinado y no en un seguimiento prolongado de las mismas personas. Sin embargo, señalan que la creciente superposición entre consumo de cannabis y problemas de salud mental refuerza la necesidad de investigar más a fondo esta relación y desarrollar estrategias de prevención más integradas.
