Beber en exceso los fines de semana dispara el riesgo de daño hepático

Beber en exceso los fines de semana dispara el riesgo de daño hepático

Los atracones ocasionales de alcohol pueden triplicar la probabilidad de fibrosis avanzada, incluso con consumo moderado semanal.

Concentrar el consumo de alcohol en una sola noche, una práctica habitual en muchas personas, puede ser más peligroso de lo que parece. Un nuevo estudio advierte que los episodios de ingesta excesiva —aunque sean ocasionales— aumentan significativamente el riesgo de daño hepático permanente.

La investigación, publicada en Clinical Gastroenterology and Hepatology, encontró que los atracones mensuales pueden triplicar el riesgo de fibrosis hepática avanzada, una forma de cicatrización que puede derivar en insuficiencia del hígado.

A diferencia de lo que se creía, no solo importa cuánto se bebe en total, sino cómo se distribuye ese consumo. Incluso quienes se mantienen dentro de los límites considerados “moderados” a lo largo de la semana pueden enfrentar riesgos elevados si concentran varias bebidas en una sola ocasión.

El estudio analizó datos de más de 8.000 adultos y detectó que más de la mitad reportaba episodios de consumo excesivo. Este patrón se define como ingerir cuatro o más bebidas en un día en mujeres y cinco o más en hombres.

El impacto es aún mayor en personas con problemas metabólicos, como obesidad o diabetes tipo 2. En estos casos, el hígado ya se encuentra comprometido, lo que lo vuelve más vulnerable a los efectos inflamatorios del alcohol.

Entre quienes padecen enfermedad hepática grasa asociada a disfunción metabólica (MASLD), el consumo episódico excesivo elevó en un 69% el riesgo de fibrosis significativa y casi triplicó la probabilidad de daño avanzado.

El mecanismo es claro: al ingerir grandes cantidades de alcohol en poco tiempo, el hígado se ve sobrecargado. Esto desencadena procesos inflamatorios intensos que, con el tiempo, generan cicatrices en el tejido hepático.

Además, los investigadores advierten que la enfermedad hepática relacionada con el alcohol se ha duplicado en las últimas dos décadas, impulsada tanto por cambios en los hábitos de consumo como por el aumento de la obesidad.

Frente a este escenario, los especialistas recomiendan evitar los episodios de consumo excesivo, incluso si el resto del tiempo se mantiene un patrón moderado.

El mensaje es directo: no alcanza con “compensar” durante la semana. La forma en que se bebe puede ser tan determinante como la cantidad total a la hora de proteger la salud del hígado.

Redacción Latam

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