Un estudio pone en duda la idea de adelgazar “de a poco”: bajar rápido podría dar mejores resultados
Un ensayo clínico detectó que quienes redujeron peso más aceleradamente no solo adelgazaron más al inicio, sino que también lograron sostener mejores resultados un año después.
Durante años, la recomendación más repetida para bajar de peso fue avanzar de manera lenta y gradual para evitar el llamado “efecto rebote”. Sin embargo, una nueva investigación presentada en el Congreso Europeo sobre la Obesidad, realizado en Estambul, cuestiona esa idea tradicional.
El estudio siguió durante un año a 284 adultos con obesidad que participaron de dos estrategias diferentes para adelgazar: una rápida y otra progresiva.
Los resultados sorprendieron a los investigadores. Quienes siguieron el programa intensivo perdieron cerca del 13% de su peso corporal en apenas 16 semanas, mientras que el grupo gradual redujo poco más del 8%.
Pero la diferencia no terminó ahí. Tras completar un programa posterior de mantenimiento y prevención de recuperación de peso, el grupo que adelgazó más rápido continuó mostrando mejores resultados al cabo de 52 semanas.
Además, los participantes de ese grupo tuvieron más probabilidades de alcanzar metas consideradas clínicamente importantes para disminuir riesgos asociados a obesidad, como diabetes tipo 2, hipertensión, enfermedades cardiovasculares y artrosis.
El plan de descenso rápido incluyó una dieta estructurada de menos de 1.000 calorías diarias en la etapa inicial, con incrementos progresivos hasta alcanzar unas 1.500 calorías por día. En cambio, el grupo gradual mantuvo una reducción más moderada desde el comienzo, alrededor de 1.400 calorías diarias.
Luego de las primeras 16 semanas, ambos grupos recibieron el mismo acompañamiento durante nueve meses, con seguimiento profesional y estrategias para evitar recuperar peso.
“Los resultados desafían claramente la creencia predominante de que perder peso lentamente es necesario para evitar recuperarlo”, explicó Line Kristin Johnson, integrante del Vestfold Hospital Trust de Noruega.
Según la especialista, los hallazgos adquieren relevancia en un contexto donde muchas personas no pueden acceder a tratamientos farmacológicos o cirugías para la obesidad.
El trabajo también plantea un debate sobre cómo diseñar programas de descenso de peso más efectivos y sostenibles, especialmente ante el crecimiento global de la obesidad y el impacto que genera sobre los sistemas de salud.
De todos modos, los autores remarcaron que la investigación todavía es preliminar, ya que fue presentada en un congreso científico y aún no fue publicada en una revista revisada por pares.
Los especialistas también advierten que cualquier estrategia intensiva de descenso de peso debe realizarse con supervisión profesional, ya que dietas demasiado restrictivas pueden no ser adecuadas para todas las personas.
