Mononucleosis y esclerosis múltiple: detectan un mayor riesgo, aunque sigue siendo bajo
Haber tenido el virus de Epstein-Barr triplica la probabilidad de desarrollar la enfermedad, pero los casos siguen siendo poco frecuentes.
Un nuevo estudio refuerza la relación entre el virus de Epstein-Barr —causante de la mononucleosis— y el desarrollo de esclerosis múltiple, una enfermedad neurológica crónica. Según los resultados, quienes atravesaron esta infección tienen un riesgo relativo tres veces mayor de padecerla en el futuro.
La investigación, realizada por especialistas de la Clínica Mayo y publicada en Neurology Open Access, analizó datos de miles de personas durante más de dos décadas para evaluar esta asociación.
Los resultados muestran que el 0,17% de quienes tuvieron mononucleosis desarrolló esclerosis múltiple, frente al 0,07% entre quienes no habían tenido la infección. Aunque la diferencia es significativa en términos relativos, los expertos subrayan que el riesgo absoluto sigue siendo bajo.
El virus de Epstein-Barr es extremadamente común y pertenece a la familia de los herpesvirus. En muchos casos pasa desapercibido, pero cuando se manifiesta puede causar mononucleosis, especialmente en adolescentes y adultos jóvenes.
El estudio incluyó a más de 4.700 personas con antecedentes de mononucleosis y a un grupo de control de más de 14.000 individuos sin esa infección. Ambos grupos fueron seguidos durante varios años para detectar nuevos diagnósticos de esclerosis múltiple.
Para mejorar la precisión de los resultados, los investigadores ajustaron los datos considerando factores como edad, sexo, tabaquismo y enfermedades preexistentes.
Aunque la asociación entre el virus y la esclerosis múltiple es consistente con investigaciones previas, los especialistas aclaran que no se puede afirmar una relación causal directa.
Entre las hipótesis en estudio se encuentra el llamado “mimetismo molecular”, un mecanismo por el cual el sistema inmunológico podría atacar por error la mielina —la capa que protege las neuronas— tras haber estado expuesto al virus.
Los investigadores remarcan que la gran mayoría de las personas que contraen el virus de Epstein-Barr nunca desarrollará enfermedades neurológicas. Sin embargo, los hallazgos abren nuevas líneas de investigación en torno a la prevención.
En ese sentido, avanzar en estrategias para evitar la infección o modular la respuesta inmunológica podría ser clave en el futuro para reducir el riesgo de esclerosis múltiple.
También advierten que el tiempo de seguimiento del estudio podría no haber sido suficiente para captar todos los casos, ya que esta enfermedad puede manifestarse años después.
En conclusión, aunque el vínculo es cada vez más claro desde el punto de vista científico, el impacto individual sigue siendo limitado. La evidencia apunta más a un factor de riesgo que a una causa directa, en un proceso que aún requiere mayor investigación.
