Sincronizar el ejercicio con tu reloj biológico podría potenciar sus beneficios

Sincronizar el ejercicio con tu reloj biológico podría potenciar sus beneficios

Un estudio halló que entrenar en el momento del día en que cada persona está más alerta mejora indicadores cardiovasculares, metabólicos y la calidad del sueño.

No solo importa cuánto ejercicio se hace, sino también cuándo se hace. Una nueva investigación concluyó que adaptar los entrenamientos al horario natural de energía de cada persona podría mejorar de forma significativa los beneficios para la salud.

El estudio, publicado en la revista Open Heart, analizó a personas con distintos cronotipos: quienes rinden mejor por la mañana (“madrugadores”) y quienes tienen más energía por la tarde o noche (“noctámbulos”). Los resultados mostraron que entrenar en el momento del día que coincide con ese reloj biológico interno mejora la presión arterial, el azúcar en sangre, el colesterol y la capacidad aeróbica.

Además, quienes ejercitaron en su horario ideal también reportaron una mejor calidad de sueño, otro factor clave para la salud cardiovascular.

La investigación incluyó a 150 personas de entre 40 y 60 años con al menos un factor de riesgo cardíaco. Luego de identificar su cronotipo, fueron divididas para hacer actividad física en horarios compatibles o incompatibles con su perfil natural, ya sea por la mañana o por la noche.

Durante tres meses realizaron cinco sesiones semanales de caminata rápida. Al finalizar, todos mejoraron en términos generales, pero los mayores avances se registraron entre quienes entrenaron en el horario más favorable para su organismo.

Uno de los datos más destacados fue la reducción de la presión arterial sistólica. En el grupo sincronizado con su cronotipo, la baja fue de casi 11 mmHg, frente a menos de 6 mmHg en quienes entrenaban en horarios menos adecuados. Entre quienes ya tenían hipertensión, la diferencia fue aún mayor.

Los especialistas explican que esto podría deberse a una mayor eficiencia física cuando el ejercicio coincide con el pico natural de hormonas, energía y alerta del cuerpo. En esos momentos, las personas tienden a rendir más, sostener mejor el esfuerzo y aprovechar mejor cada sesión.

El mensaje práctico es claro: no existe una única “mejor hora” universal para entrenar. Lo más efectivo sería encontrar el momento del día en que cada persona se siente con más energía y constancia.

Para algunos será temprano por la mañana; para otros, al final de la tarde. Lo importante, remarcan los expertos, es elegir un horario sostenible y compatible con la rutina personal.

En definitiva, ajustar el ejercicio al reloj biológico podría ser una estrategia simple para obtener más beneficios sin cambiar el tipo ni la cantidad de entrenamiento.

Redacción Latam

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