Aumentan las muertes por cáncer de colon en jóvenes sin título universitario
Un estudio detectó que el incremento de la mortalidad entre adultos de 25 a 49 años se concentra principalmente en personas con menor nivel educativo, lo que refuerza el peso de los factores sociales y económicos.
Las muertes por cáncer de colon entre adultos jóvenes vienen en aumento, pero no impactan de la misma manera en toda la población. Una nueva investigación concluyó que el crecimiento de la mortalidad se registra principalmente entre personas de 25 a 49 años que no cuentan con título universitario.
El trabajo, publicado en JAMA Oncology, analizó más de 101.000 fallecimientos por cáncer colorrectal ocurridos entre 1994 y 2023. Los resultados muestran que, en términos generales, la tasa de mortalidad en ese grupo etario pasó de alrededor de 3 a 4 muertes cada 100.000 habitantes.
Sin embargo, entre quienes solo completaron estudios secundarios, la tasa subió de 4 a 5,2 por cada 100.000 personas. En cambio, entre quienes tenían formación universitaria se mantuvo estable cerca de 2,7 por cada 100.000.
Los especialistas aclaran que el nivel educativo no causa cáncer, pero suele reflejar desigualdades estructurales que influyen en la salud. Menores ingresos, acceso más limitado al sistema sanitario, peores hábitos alimentarios y menos oportunidades para la actividad física aparecen entre los factores asociados.
El cáncer de colon es actualmente la segunda causa de muerte por cáncer en Estados Unidos, solo detrás del cáncer de pulmón. Para 2026 se proyectan más de 158.000 nuevos casos y unas 55.000 muertes.
Dentro de ese total, cerca de 3.900 fallecimientos corresponderían a menores de 50 años, un segmento que preocupa por el crecimiento sostenido de diagnósticos y muertes en edades cada vez más tempranas.
Aunque las causas exactas del aumento en adultos jóvenes todavía no están completamente definidas, los expertos identifican varios factores de riesgo conocidos: obesidad, sedentarismo, dietas con alto consumo de carnes rojas o procesadas y antecedentes familiares de la enfermedad.
Frente a esta tendencia, las recomendaciones de detección temprana se modificaron en los últimos años. Desde 2021, la edad sugerida para comenzar los estudios preventivos bajó de 50 a 45 años.
También remarcan la importancia de consultar ante síntomas de alerta como sangre en materia fecal, cambios persistentes en el ritmo intestinal, dolor abdominal frecuente o pérdida de peso sin causa aparente.
Los investigadores sostienen que los datos exponen la necesidad de reforzar campañas de concientización y mejorar el acceso al diagnóstico oportuno, especialmente en los sectores más vulnerables.
