Fumar o vapear marihuana se asocia con más ataques de asma en jóvenes adultos
Un estudio detectó que el consumo inhalado de cannabis incrementa el riesgo de crisis asmáticas entre personas de 18 a 34 años, especialmente cuando se vapea.
El consumo de marihuana por vía inhalada, ya sea fumada o vapeada, podría aumentar el riesgo de sufrir ataques de asma entre adultos jóvenes, según una nueva investigación publicada en la revista Chest.
El trabajo encontró que las personas de entre 18 y 34 años que consumían cannabis tenían entre un 57% y un 81% más probabilidades de atravesar una crisis asmática en comparación con quienes no lo utilizaban.
Los investigadores remarcaron que la asociación se observó tanto en quienes fumaban marihuana tradicional como en quienes la vapeaban, una modalidad que suele percibirse erróneamente como menos dañina.
El estudio analizó a casi 4.500 jóvenes que participan en un seguimiento federal sobre consumo de sustancias y tabaquismo en Estados Unidos. Los científicos compararon los hábitos de uso de cannabis con la aparición de ataques de asma durante un año.
Entre los participantes, el 17% había fumado marihuana en los últimos 12 meses, el 9% la había vapeado y cerca del 11% utilizaba ambas formas. En total, alrededor del 5% reportó al menos una crisis asmática.
Al discriminar por modalidad de consumo, los resultados mostraron que quienes fumaban cannabis tenían un 64% más riesgo de ataques de asma. En quienes vapeaban, el aumento llegaba al 81%, mientras que quienes combinaban ambas prácticas registraban un 57% más de riesgo.
Los especialistas explican que inhalar humo o aerosoles puede irritar las vías respiratorias, generar inflamación y agravar cuadros respiratorios preexistentes, especialmente en personas con asma diagnosticada o predisposición.
También señalan que, aunque investigaciones previas habían sugerido posibles efectos broncodilatadores temporales del cannabis, la evidencia actual apunta a riesgos respiratorios más relevantes con el uso sostenido.
De todos modos, los autores aclararon que el estudio muestra una asociación estadística y no prueba una relación directa de causa y efecto.
Sin embargo, advirtieron que, frente al aumento del consumo de marihuana y los cambios regulatorios en distintos países, resulta clave profundizar las investigaciones sobre sus efectos respiratorios a largo plazo.
Para médicos y especialistas en salud pública, los datos refuerzan la necesidad de incluir preguntas sobre consumo de cannabis en pacientes asmáticos o con síntomas respiratorios frecuentes, especialmente entre jóvenes adultos.
