El hígado graso también puede afectar al corazón y elevar el riesgo de infarto
Un estudio detectó que las personas con enfermedad hepática grasa presentan más placas peligrosas en las arterias y mayores probabilidades de sufrir eventos cardiovasculares graves.
La enfermedad hepática grasa no solo compromete la salud del hígado: también podría aumentar significativamente el riesgo de infarto y otras complicaciones cardiovasculares. Así lo advierte una nueva investigación publicada en la revista científica Clinical Gastroenterology and Hepatology, que encontró una fuerte relación entre esta condición y la acumulación de placas arteriales inestables.
Según el estudio, las personas con hígado graso tuvieron casi el doble de probabilidades de sufrir emergencias cardíacas, como infartos, internaciones por dolor de pecho o incluso muerte cardiovascular.
La investigación fue encabezada por la Dra. Jan Brendel, investigadora del Instituto General Brigham de Corazón y Vascular de Massachusetts, en Boston. El trabajo analizó datos de más de 3.600 pacientes que habían sido evaluados por dolor torácico.
A través de tomografías computadas, los especialistas estudiaron tanto el estado de las arterias coronarias como la presencia de enfermedad hepática grasa. Los resultados mostraron que poco más del 25% de los participantes tenía acumulación de grasa en el hígado.
En ese grupo, los investigadores detectaron un 15% más de placas arteriales en comparación con quienes no tenían hígado graso. Además, presentaban un 24% más de placas no calcificadas, consideradas especialmente peligrosas porque son más propensas a romperse y generar coágulos que desencadenen infartos o accidentes cerebrovasculares.
Durante los casi dos años de seguimiento del estudio, el 4,1% de los pacientes con enfermedad hepática grasa sufrió algún evento cardíaco grave, frente al 2,5% de quienes no tenían esta condición.
Incluso después de ajustar otros factores de riesgo cardiovascular, como hipertensión, colesterol elevado o diabetes, el hígado graso siguió asociado con un 69% más de riesgo de sufrir problemas cardíacos.
“Estos hallazgos muestran que la enfermedad hepática grasa no es solamente un problema del hígado, sino también un importante marcador de riesgo cardiovascular”, sostuvo Brendel en un comunicado.
Actualmente, se estima que hasta el 40% de los adultos en Estados Unidos presenta algún grado de enfermedad hepática grasa, una condición cada vez más frecuente y vinculada al sobrepeso, la obesidad, el sedentarismo y los trastornos metabólicos.
Los investigadores señalaron que futuros estudios deberán evaluar si tratamientos como las estatinas para bajar el colesterol o los medicamentos GLP-1 utilizados para la pérdida de peso podrían ayudar también a reducir el riesgo cardiovascular en estos pacientes.
