Tener una agenda ocupada no necesariamente aumenta el estrés y podría asociarse con mayor bienestar

Tener una agenda ocupada no necesariamente aumenta el estrés y podría asociarse con mayor bienestar

Un estudio entre universitarios encontró menos síntomas de depresión y mejores resultados académicos entre quienes tenían poco tiempo disponible. La clave estaría en cómo se percibe esa exigencia cotidiana.

Tener una agenda cargada de actividades no necesariamente perjudica la salud mental. Una nueva investigación encontró que las personas con horarios más ocupados incluso podrían presentar menos síntomas de depresión, siempre que esa cantidad de compromisos no genere una sensación constante de apuro.

El estudio analizó a 646 estudiantes universitarios y encontró una diferencia importante entre disponer objetivamente de poco tiempo y sentir que se vive permanentemente contra reloj.

Los participantes con agendas más ajustadas mostraron menores niveles de depresión y también tendieron a obtener mejores calificaciones. En cambio, quienes experimentaban una mayor presión temporal presentaron más síntomas de ansiedad y depresión, además de peores resultados académicos.

Estar ocupado no es lo mismo que sentirse apurado

Los investigadores diferenciaron dos conceptos. Por un lado, la “escasez de tiempo”, entendida como la sensación de que las horas disponibles durante el día son insuficientes. Por otro, la “presión temporal”, relacionada con sentirse constantemente apurado.

Para analizar ambos factores, los participantes respondieron preguntas sobre la cantidad de horas dedicadas a clases, estudio, trabajos remunerados, traslados y otras actividades.

También fueron evaluados respecto de sus niveles de ansiedad y depresión, la presión que experimentaban por sus horarios y su capacidad de atención plena, es decir, de concentrarse en el momento presente.

Los resultados mostraron que tener poco tiempo disponible estaba fuertemente asociado con mejores calificaciones y menores niveles de depresión. La sensación de estar permanentemente apurado, en cambio, se relacionó con más ansiedad, más síntomas depresivos y peores notas.

Dos personas pueden vivir de manera diferente la misma exigencia

Uno de los aspectos destacados del trabajo es que una agenda cargada no provocaba automáticamente presión temporal.

“Puedes tener a una persona muy ocupada que tiene una relación armoniosa con el tiempo y a otra que, objetivamente, tiene un calendario con algo de espacio pero está muy estresada”, explicó Caitlin McKimmy, investigadora de la Universidad de Colorado en Boulder y autora principal del estudio.

Los resultados tampoco permiten afirmar que mantenerse ocupado sea la causa de una mejor salud mental.

Los investigadores plantean que la relación podría funcionar en sentido contrario: las personas con mayor bienestar psicológico quizá tengan capacidad para asumir más actividades, mientras que quienes atraviesan ansiedad o depresión pueden sentirse sobrepasados con una menor cantidad de compromisos.

La propia depresión, además, podría modificar la percepción del tiempo y hacer que una agenda relativamente manejable resulte abrumadora.

La atención plena podría funcionar como protección

Otro de los factores analizados fue la capacidad de permanecer concentrado en el presente.

Los estudiantes con mayores niveles de atención plena parecían afrontar mejor la presión temporal y mostraban menos síntomas de ansiedad o depresión cuando se sentían estresados por sus horarios.

Para los autores, esto sugiere que reducir compromisos no necesariamente alcanza para disminuir el malestar. También podría ser importante revisar cómo se organiza y se percibe el tiempo y qué lugar ocupan las actividades consideradas significativas.

El trabajo tampoco propone llenar deliberadamente la agenda como estrategia para mejorar el estado de ánimo. Más bien, muestra que mantenerse activo y comprometido con distintas actividades puede ser compatible con el bienestar, mientras que la sensación persistente de correr contra el reloj podría representar el verdadero factor problemático.

El estudio fue publicado en el Journal of American College Health y aporta una nueva perspectiva sobre la relación entre la organización cotidiana, la percepción del tiempo y la salud mental.

Redacción Latam

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