La salud bucal de los adolescentes puede revelar problemas que van más allá de los dientes

La salud bucal de los adolescentes puede revelar problemas que van más allá de los dientes

Un informe de la Academia Estadounidense de Pediatría advierte que determinadas alteraciones en la boca y las encías pueden ser señales de trastornos alimentarios, consumo de sustancias y otras enfermedades. Los especialistas destacan la importancia de los controles odontológicos durante esta etapa.

La salud de los dientes y las encías puede ofrecer información importante sobre el bienestar general de los adolescentes. Un nuevo informe de la Academia Estadounidense de Pediatría (AAP) señala que los controles odontológicos permiten identificar problemas que van mucho más allá de las caries o la necesidad de utilizar aparatos de ortodoncia.

Los especialistas advierten que determinadas alteraciones en la boca pueden estar relacionadas con trastornos alimentarios, consumo de tabaco y drogas, infecciones de transmisión sexual y enfermedades crónicas.

Por ese motivo, consideran que la evaluación de la salud bucal debería formar parte del seguimiento integral de los adolescentes, especialmente durante una etapa caracterizada por importantes cambios físicos, emocionales y de comportamiento.

Qué puede revelar un examen odontológico

El informe clínico, titulado Salud Bucal para Adolescentes, describe distintas manifestaciones que pueden ayudar a los profesionales a identificar problemas de salud que todavía no han sido diagnosticados.

Uno de los ejemplos es la bulimia, un trastorno alimentario que puede provocar daños importantes en los dientes debido a la exposición repetida al ácido estomacal.

Según los datos citados por la AAP, los adolescentes con bulimia tienen cinco veces más probabilidades de presentar erosión irreversible del esmalte dental.

El consumo de determinadas sustancias también puede producir alteraciones visibles. La marihuana, el éxtasis y la metanfetamina pueden favorecer la aparición de caries, en parte porque provocan sequedad bucal y reducen la protección natural que proporciona la saliva.

Por su parte, fumar puede generar inflamación de las encías y aumentar el riesgo de desarrollar cánceres en la cavidad oral.

Las infecciones de transmisión sexual también pueden presentar manifestaciones en la boca y la garganta, como enrojecimiento, úlceras o lesiones anormales.

Sin embargo, estos signos no permiten establecer por sí solos un diagnóstico, ya que pueden tener diferentes causas y requieren una evaluación profesional.

Una etapa con necesidades particulares

Además de las enfermedades que pueden manifestarse en la boca, la adolescencia presenta desafíos odontológicos específicos.

Durante estos años pueden aparecer problemas relacionados con la erupción de las muelas del juicio, alteraciones en la posición de los dientes y dificultades en el desarrollo o funcionamiento de la mandíbula.

Algunos adolescentes necesitan tratamientos de ortodoncia para corregir la alineación dental, mientras que otros requieren la extracción de muelas del juicio retenidas o impactadas.

También pueden producirse lesiones durante actividades deportivas y recreativas.

Los especialistas mencionan especialmente los accidentes relacionados con el uso de patinetas y bicicletas eléctricas, que pueden ocasionar fracturas o pérdida de piezas dentales.

En estos casos, la utilización de protectores bucales adecuados durante actividades de riesgo puede ayudar a disminuir la gravedad de las lesiones.

La importancia de los hábitos cotidianos

El informe también pone el foco en problemas frecuentes que pueden prevenirse mediante una adecuada higiene.

Las caries, el mal aliento y la inflamación de las encías son algunas de las consecuencias que pueden aparecer cuando el cepillado y la limpieza interdental no se realizan regularmente.

“La adolescencia es un momento crítico para inculcar buenos hábitos, como cepillarse los dientes dos veces al día y realizar visitas regulares al dentista”, explicó Susan Fisher-Owens, profesora de Pediatría de la Universidad de California en San Francisco y una de las autoras del informe.

Los especialistas recomiendan que los controles médicos habituales incluyan preguntas sobre dolor dental, sangrado de encías, sequedad bucal y cambios en los hábitos de alimentación y consumo de bebidas.

Estas consultas pueden ayudar a detectar problemas tempranamente y determinar cuándo resulta necesaria una evaluación odontológica específica.

Una mirada integral sobre el bienestar

“La salud bucal de un adolescente ofrece una ventana a su bienestar general”, señaló Cora Collette Breuner, profesora de Pediatría del Hospital Infantil de Seattle y coautora del documento.

Según explicó, los profesionales pueden identificar enfermedades crónicas que comienzan a manifestarse mediante alteraciones en la boca o reconocer situaciones que requieren atención odontológica inmediata.

El informe destaca además la importancia de fortalecer la comunicación entre pediatras y odontólogos para abordar de manera conjunta las necesidades de cada paciente.

Este enfoque resulta especialmente relevante porque no todos los adolescentes tienen las mismas posibilidades de acceder a controles preventivos.

La AAP señala que quienes atraviesan situaciones de vulnerabilidad, como la falta de vivienda, el alojamiento en sistemas de cuidado alternativo o la permanencia en instituciones juveniles, pueden enfrentar mayores dificultades para recibir atención.

También identifica barreras para algunos adolescentes inmigrantes y refugiados.

Detectar problemas antes de que avancen

Los autores consideran que garantizar controles odontológicos periódicos puede contribuir no solamente a prevenir enfermedades bucales, sino también a reconocer señales que requieren una evaluación médica más amplia.

El objetivo no es interpretar cualquier alteración dental como indicio de una enfermedad grave, sino aprovechar las consultas de rutina para observar posibles cambios y actuar cuando resulte necesario.

Para los especialistas, integrar la salud bucal al seguimiento pediátrico puede mejorar la detección temprana de problemas y favorecer una atención más completa durante una etapa fundamental del desarrollo.

Redacción Latam

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