Los monitores continuos de glucosa podrían mejorar el control de la diabetes tipo 2 sin necesidad de insulina

Los monitores continuos de glucosa podrían mejorar el control de la diabetes tipo 2 sin necesidad de insulina

Un ensayo clínico realizado con 283 pacientes encontró que quienes utilizaron estos dispositivos lograron mejores niveles de azúcar en sangre. Además, permanecieron cinco horas adicionales por día dentro de los valores recomendados.

Los monitores continuos de glucosa podrían convertirse en una herramienta importante para mejorar el tratamiento de las personas con diabetes tipo 2 que todavía no necesitan utilizar insulina. Un nuevo estudio encontró que estos dispositivos permiten alcanzar mejores resultados que los métodos tradicionales de medición.

La investigación mostró que casi el doble de los pacientes que utilizaron sensores continuos alcanzó sus objetivos de control glucémico en comparación con quienes recurrieron a las pruebas habituales mediante pinchazos en los dedos.

Además, los participantes que emplearon esta tecnología permanecieron, en promedio, cinco horas adicionales por día dentro del rango recomendado de glucosa en sangre.

Los resultados fueron publicados en The New England Journal of Medicine y aportan evidencia sobre los posibles beneficios de incorporar estos dispositivos en etapas más tempranas del tratamiento.

Cómo funcionan los dispositivos

Los monitores continuos de glucosa utilizan un pequeño sensor colocado en el cuerpo que registra los niveles de azúcar durante el día y la noche.

A diferencia de las mediciones tradicionales, que ofrecen información únicamente en el momento de realizar la prueba, estos sistemas permiten observar cómo varían los valores a lo largo del tiempo.

De esta manera, los pacientes pueden identificar cómo responde su organismo a las comidas, la actividad física y otros hábitos cotidianos.

Esta información también puede resultar útil para los profesionales de la salud al momento de evaluar la evolución del tratamiento y realizar ajustes.

Actualmente, estos dispositivos se recomiendan especialmente para personas con diabetes que necesitan insulina. Sin embargo, su utilización entre quienes controlan la enfermedad mediante otros medicamentos o cambios en el estilo de vida todavía cuenta con menor respaldo científico.

Un ensayo con 283 pacientes

Para investigar su eficacia, los científicos reclutaron a 283 adultos estadounidenses con diabetes tipo 2 que no utilizaban insulina.

Los participantes fueron distribuidos aleatoriamente en dos grupos. Aproximadamente la mitad recibió un monitor continuo de glucosa, mientras que el resto continuó utilizando métodos tradicionales de medición mediante punciones en los dedos.

Después de seis meses, los investigadores compararon los resultados obtenidos por ambos grupos.

Entre quienes utilizaron los sensores, el 68% alcanzó valores de hemoglobina glicosilada (HbA1c) inferiores al 7,5%, mientras que casi la mitad logró ubicarse por debajo del 7%.

La hemoglobina glicosilada es un indicador que permite conocer el nivel promedio de glucosa en sangre durante los últimos dos o tres meses y constituye una de las principales herramientas para evaluar el control de la diabetes.

Aunque los objetivos deben adaptarse a cada paciente, un valor inferior al 7% suele utilizarse como referencia habitual en muchos adultos con esta enfermedad.

Una reducción significativa del azúcar en sangre

Los pacientes que utilizaron los monitores continuos comenzaron el estudio con un valor promedio de HbA1c del 8,8%.

Al finalizar el seguimiento, habían logrado una reducción promedio de 1,6 puntos porcentuales, casi un punto más que quienes continuaron con los controles convencionales.

Además, permanecieron aproximadamente cinco horas adicionales cada día dentro del rango objetivo de glucosa.

“Estos resultados proporcionan evidencia convincente de que el uso de monitores continuos puede mejorar significativamente los resultados de glucosa para las personas con diabetes tipo 2 que no están usando insulina”, explicó Roy Beck, director médico del JAEB Center for Health Research, en Florida.

Los investigadores también destacaron que casi todos los participantes continuaron utilizando los dispositivos después de finalizar el ensayo, lo que podría reflejar su utilidad para el seguimiento cotidiano de la enfermedad.

Por qué es importante mejorar el control

La diabetes tipo 2 es una enfermedad crónica caracterizada por dificultades del organismo para utilizar adecuadamente la insulina o producir la cantidad necesaria.

Cuando los niveles de glucosa permanecen elevados durante períodos prolongados, aumenta el riesgo de desarrollar complicaciones cardiovasculares, enfermedad renal y problemas de visión, entre otras consecuencias.

Por ese motivo, mantener los valores dentro de los objetivos establecidos por el equipo médico constituye una parte fundamental del tratamiento.

Tamara Oser, investigadora de la Universidad de Colorado Anschutz y autora principal del estudio, señaló que millones de personas con diabetes tipo 2 que no utilizan insulina todavía tienen dificultades para alcanzar un control adecuado.

Según la especialista, los nuevos resultados podrían contribuir a revisar las recomendaciones clínicas y ampliar el acceso a esta tecnología.

Una herramienta para etapas más tempranas

Los autores consideran que los beneficios observados respaldan la posibilidad de utilizar monitores continuos de glucosa antes de que los pacientes necesiten comenzar un tratamiento con insulina.

Sin embargo, esto no significa que todas las personas con diabetes tipo 2 deban incorporar necesariamente estos dispositivos.

Su indicación debe considerar las características de cada paciente, los objetivos terapéuticos, los costos y la disponibilidad de la tecnología.

Los investigadores también señalaron que será importante continuar evaluando sus beneficios a largo plazo y determinar si las mejoras en el control glucémico se traducen en una reducción de las complicaciones asociadas con la enfermedad.

El ensayo fue financiado por Dexcom, la empresa fabricante de los monitores utilizados durante la investigación, un dato relevante para interpretar los resultados.

En conjunto, los hallazgos sugieren que disponer de información continua sobre los niveles de glucosa podría facilitar decisiones cotidianas y contribuir a mejorar el manejo de la diabetes tipo 2 incluso antes de que resulte necesario recurrir a la insulina.

Redacción Latam

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