Alcohol, cafeína y cannabis: qué impacto pueden tener sobre los síntomas de la esclerosis múltiple
Un estudio analizó cómo distintas sustancias de consumo habitual influyen en el dolor, la fatiga, el estrés y el bienestar de personas con esclerosis múltiple.
El café para mantenerse activo, una copa para relajarse o cannabis para aliviar molestias: muchas personas recurren a distintas sustancias legales en busca de bienestar cotidiano. Pero en pacientes con esclerosis múltiple (EM), esos consumos pueden tener efectos complejos y contradictorios sobre los síntomas de la enfermedad.
Así lo revela una investigación publicada recientemente en la revista Archives of Physical Medicine and Rehabilitation, que evaluó cómo la cafeína, el alcohol, la marihuana y la nicotina impactan en personas que viven con esta enfermedad neurológica crónica.
El estudio fue liderado por Anna Kratz, profesora de medicina física y rehabilitación de la Universidad de Michigan, y contó con la participación de 258 personas con esclerosis múltiple. Durante dos semanas, los participantes registraron cuatro veces al día sus niveles de dolor, fatiga, estrés y depresión, junto con el consumo de estas sustancias.
Los resultados mostraron que, en la mayoría de los casos, los efectos positivos venían acompañados de consecuencias negativas.
El alcohol, por ejemplo, se asoció con una disminución del estrés, aunque también con un aumento de la fatiga. La cafeína ayudó a combatir el cansancio, pero al mismo tiempo elevó los niveles de estrés reportados por los pacientes.
En tanto, el consumo de cannabis mostró beneficios en el manejo del dolor, aunque también se vinculó con una mayor sensación de fatiga.
La nicotina fue la única sustancia que no mostró ningún efecto favorable. Según el estudio, fumar o consumir nicotina solo empeoró la fatiga de los participantes, sin aportar alivio en otros síntomas.
“Así como muchas personas buscan una taza de café por la tarde para sentirse más activas, las personas con esclerosis múltiple pueden recurrir a la cafeína para combatir la fatiga o al alcohol para aliviar el dolor”, explicó Kratz en un comunicado.
Sin embargo, la investigadora remarcó que entender cómo estas sustancias afectan individualmente a cada paciente es clave para tomar decisiones informadas y mejorar la calidad de vida.
Los autores sostienen que estos hallazgos pueden ayudar tanto a pacientes como a profesionales de la salud a evaluar mejor los hábitos cotidianos y su impacto sobre la enfermedad.
“Tener una mejor comprensión del papel que juegan estas sustancias y de sus ventajas y desventajas permitirá orientar mejor a los pacientes sobre su uso”, señaló Kratz.
La esclerosis múltiple es una enfermedad autoinmune que afecta el sistema nervioso central y puede provocar síntomas como fatiga, dolor, problemas motores, trastornos visuales y dificultades cognitivas. En ese contexto, incluso consumos considerados habituales o inofensivos podrían influir en el bienestar diario de quienes conviven con la enfermedad.
