Puede significar que estamos en presencia de hidradenitis supurativa, una enfermedad poco conocida pero que existe desde hace tiempo. Se manifiesta en la piel y puede generar dificultades para la vida social, laboral y amorosa.

A veces lo que parece un simple granito puede estar escondiendo una enfermedad mucho más complicada. La aparición recurrente de forúnculos (granos), llagas o bultos dolorosos puede deberse a una enfermedad denominada hidradenitis supurativa, que se manifiesta a través de protuberancias en la piel, muchas veces con pus y mal olor.
Un diagnóstico temprano permite implementar a tiempo un tratamiento para interrumpir su desarrollo, aliviar los síntomas y mejorar la calidad de vida de quien la sufre. Por ese motivo, la Sociedad Argentina de Dermatología está llevando a cabo la sexta campaña de detección gratuita de hidradenitis supurativa en 25 ciudades del país.

En Córdoba

En la ciudad de Córdoba la atención se brinda en la Clínica Universitaria Reina Fabiola y los hospitales Rawson, Córdoba y Misericordia. Hay que sacar previamente un turno a través de la página web www.hidradenitis.com.ar o llamar al 0800-220-0082, de lunes a viernes, de 9 a 14.

La especialista Virginia López Gamboa, médica del equipo de Dermatología de la Clínica Universitaria Reina Fabiola, explica que los principales síntomas que se pueden observar son “bultos dolorosos en axilas, ingles, glúteos o bajo el pecho, cicatrices por lesiones repetidas en los mismos lugares o supuración de abscesos dolorosos”.

Además, detalla que existe una demora de entre seis y 10 años en la detección de esta enfermedad debido a que se la suele confundir con otras afecciones como abscesos, vellos encarnados, foliculitis o celulitis infecciosas.

“Lo más común es que, ante la permanencia de un forúnculo inflamado doloroso, las personas acudan a la guardia de algún sanatorio y se lo trate como un absceso común o un pelo encarnado. Entonces, se realiza un drenaje y se recetan antibióticos ante la sospecha de infección”, cuenta López Gamboa.

Lo problemático surge cuando vuelve a aparecer un brote de este tipo, porque muchas veces las personas se automedican con el mismo antibiótico que se les recetó la primera vez y así calman los síntomas, pero ese alivio momentáneo genera un retardo en la detección de la enfermedad, que continúa desarrollándose hasta alcanzar a veces grados muy altos con importante molestias como dolores y dificultades en la vida social, íntima o laboral que pueden convertirse en angustia y depresión.

Principales factores de riesgo

El sobrepeso, el tabaco, el estrés, cambios hormonales (como el inicio de la menstruación o la menopausia en las mujeres), factores genéticos y enfermedades inflamatorias intestinales se encuentran entre los factores que favorecen el desarrollo de la hidradenitis supurativa.

López Gamboa revela que en la Argentina no contamos con datos estadísticos sobre el porcentaje de la población afectada, aunque el hecho de que nuestros antecedentes sean en gran medida europeos permite pensar que la prevalencia sea similar a la del viejo continente, donde se registra entre el uno y el cuatro por ciento de la población.

Se trata de una enfermedad de vieja data pero que recién en la última década pudo ser estudiada, diagnosticada y tratada.

Un dato curioso que aporta la especialista para tomar noción de su antigüedad es que Gabriel García Márquez la padecía y, para ayudarse a enfrentarla, la incluyó en uno de sus personajes, el general Buen Día, en el famoso libro “Cien años de soledad”.

¿A quién afecta más?

La hidradenitis supurativa suele aparecer en la adolescencia, cuando el cuerpo experimenta numerosos cambios hormonales. Sin embargo, como se suele confundir con el acné juvenil o con efectos de una mala alimentación, las consultas por el tema recién suelen comenzar entre los 20 y los 25 años.

Es más común en mujeres que en hombres y se concentra en dos grupos etarios: el primero alrededor de los 20 años y el segundo con la llegada de la menopausia, entre los 40 y 50 años.

Efectos en la vida cotidiana

Además de las sensaciones físicas, como el dolor, la irritación de la piel y el mal olor que pueden emanar de las zonas afectadas, la repercusiones a nivel psicológico y social son importantes. La incertidumbre de cuándo podría surgir un brote de forúnculos infecciosos con las consecuencias físicas que conlleva genera dificultades a la hora de planificar encuentros sociales o íntimos, lo que se complica aún más porque los consecutivos brotes de hidradenitis van dejando cicatrices y marcas que pueden llegar a generar un fuerte impacto a la vista, por lo que muchas personas sienten vergüenza de que se vean. La afección en axilas, por ejemplo, muchas veces impide el movimiento de los brazos por el dolor que generan y, en el caso de las ingles, puede generar dificultad para caminar o mover las piernas.
Por eso, es común que personas afectadas con esta enfermedad poco a poco abandonen la vida social y comiencen a aislarse para evitar la incomodidad, lo que con frecuencia deriva en importantes cuadros depresivos.

“Si bien existen distintos grados para clasificar la hidradenitis según su gravedad, la forma en que afecta la vida de las personas es muy subjetiva y depende del momento de la vida en que cada una se encuentre. Supongamos una persona que tiene hidradenitis grado I -que es el más bajo- en la ingle, que justo se encuentra en busca de tener hijos y la afección le genera vergüenza en los momentos de intimidad, entonces la enfermedad le está frustrando su plan de vida. O también puede haber otra persona con una hidradenitis grado II en axilas o en pliegue abdominal para la que no signifique algo tan importante”, explica la especialista.

Campaña de detección

En 2015 se lanzó la primera campaña de concientización y detección gratuita de hidradenitis supurativa con el fin de reducir la demora en el diagnóstico y que el tratamiento comience lo antes posible, evitando así que la enfermedad se desarrolle al estadío III, que es el más complicado y para el cual se reduce el grado de efectividad de los tratamientos.

Desde aquella iniciativa, la campaña se repite todos los años en numerosos hospitales y clínicas del país y se ha podido observar tanto una reducción en los años de retardo para la detección como una mayor derivación de pacientes desde las guardias o consultorios clínicos a dermatología. “Quiere decir que se está logrando un mayor conocimiento de que la hidradenitis existe, incluso entre los médicos. Ahora muchos lo tienen en cuenta y derivan al paciente para control ante la aparición de forúnculos”, dijo la doctora sin ocultar su satisfacción por los avances alcanzados.

Sacá turno

Los turnos para la campaña de detección gratuita 2019 se obtienen hasta el 21 de junio a través de:

Página web: www.hidradenitis.com.ar
Página de Facebook: Hidradenitis Argentina
Por teléfono: 0800-220-0082 de lunes a viernes de 9 a 14 hs.

Los lugares de atención son:

Clínica Universitaria Reina Fabiola
Hospital Rawson
Hospital Córdoba
Hospital Misericordia

La atención efectiva será entre el lunes 24 de junio y el viernes 12 de julio.