Su principio activo se denomina tofacitinib y es un inhibidor de Janus kinasa.

La Administración Nacional de Medicamentos, Alimentos y Tecnología Médica (ANMAT) aprobó una nueva indicación para el medicamento de toma oral con el principio activo tofacitinib. El mismo se encuentra ahora disponible para el tratamiento de la artritis psoriásica activa, en aquellos pacientes adultos que han tenido una respuesta inadecuada o que han sido intolerantes al metotrexato u a otros fármacos antirreumáticos modificadores de la enfermedad (DMARD, por sus siglas en inglés). Esta nueva opción terapéutica debe utilizarse en combinación con DMARDs no biológicos.

Tofacitinib demostró reducir los signos y síntomas de la artritis psoriásica y mejorar la función física y el índice de discapacidad de los pacientesi,ii,iii. Se trata de una nueva clase terapéutica que tiene un novedoso mecanismo de acción, encargado de inhibir las ‘vías JAK’, que son conexiones dentro de las células que -cuando están alteradas- favorecen la aparición de inflamación y otros signos de la enfermedad.

“Disponer de nuevas terapias para enfrentar esta enfermedad reumática siempre es destacable, más aún cuando ofrecen un mecanismo de acción diferente a todo lo conocido, una forma de administración tan amigable como la toma oral, que contribuye enormemente a la adherencia del paciente a su tratamiento, y cuando están respaldadas por importante evidencia científica en estudios clínicos internacionales”, expresó la Dr. Gustavo Citera, Jefe de la Sección de Reumatología del Instituto de Rehabilitación Psicofísica (IREP).

La artritis psoriásica es una enfermedad inflamatoria y autoinmune, ligada a la psoriasis, que se caracteriza por dolor y rigidez en las articulaciones, inflamación en los dedos de las manos y pies y dificultad para movilizarse, pudiendo afectar seriamente la calidad de vida. También puede manifestarse en otras articulaciones como rodillas o codos, y afectar tendones, ligamentos o la pieliii. Se presenta en cerca del 30 por ciento de quienes tienen psoriasis, por lo que se estima que en la Argentina la padecen más de 200 mil personasi.

Se calcula que entre el 40 y el 60 por ciento de los casos de artritis psoriásica pueden desarrollar la forma erosiva y deformanteiii. Distintos relevamientos mostraron también que más de la mitad de las personas con esta condición reportó que su enfermedad era grave[6], mientras que 9 de cada 10 manifestaron sentir la necesidad de tener mejores terapias para el manejo de su enfermedadv.

“Mantener controlada la artritis psoriásica no solo mejora notablemente la calidad de vida del paciente, sino que disminuye el riesgo de que desarrolle manifestaciones extra articulares y comorbilidades asociadas, como enfermedad cardiovascular, diabetes, obesidad, síndrome metabólico, osteoporosis, enfermedad inflamatoria intestinal, depresión y ansiedad, entre otras”, completó el Dr. Gustavo Citera.

Avalan la eficacia y seguridad del tofacitinib en artritis psoriásica tres trabajos globales: los dos estudios multicéntricos Oral Psoriatic Arthritis TriaL (OPAL Broaden[8] y OPAL Beyond[9]) y el estudio abierto de fase III en curso OPAL Balance, cuya finalización está prevista para 2020.

Adicionalmente, tofacitinib posee una robusta evidencia científica de sus beneficios para el tratamiento de la artritis reumatoidea, con más de 5 años de presencia como opción terapéutica disponible para esta enfermedad en nuestro país.

Acerca de tofacitinib

Tofacitinib es una droga de toma oral desarrollada para el tratamiento de la artritis reumatoidea y de la artritis psoriásica. A diferencia de otras terapias recientes que combaten blancos extra celulares como las citoquinas proinflamatorias, tofacitinib tiene un mecanismo de acción novedoso que ataca las vías de señalización intracelular (vías JAK) que funcionan como centros de conexión en la red de citoquinas que están relacionados con la inflamación producida por estas enfermedades.[10]

Tofacitinib también está aprobado para el tratamiento de pacientes adultos con artritis reumatoidea activa, de moderada a severa, que han tenido una respuesta inadecuada o intolerancia al metotrexato. La misma ya cuenta con presencia en más de 80 países, incluyendo los Estados Unidos, Japón, la Comunidad Europea y Argentina.