Específicamente en psoriasis, están indicados en pacientes con enfermedad moderada a severa como segunda línea de tratamiento, luego de que haya fallado a la indicación de alguna de las drogas convencionales, y en pacientes que han tenido complicaciones o que no puedan recibir esas drogas más antiguas.
 
El uso de medicamentos biológicos para el tratamiento de la psoriasis moderada a severa y otras enfermedades de la piel, está creciendo a medida que los especialistas se van familiarizando con las nuevas medicaciones y los pacientes pueden percibir sus excelentes resultados”, así lo afirmaron expertos en dermatología al referirse a este nuevo tipo de drogas. Las primeras drogas biológicas ya tienen más de 15 años en nuestro mercado.

Inicialmente fueron utilizadas en artritis reumatoidea y luego, con el desarrollo de nuevas drogas de este tipo, sus indicaciones se fueron ampliando a otras enfermedades autoinmunes, como la psoriasis, la urticaria crónica espontánea (UCE) y otras.

La psoriasis no es contagiosa, pero es una enfermedad grave, crónica e inflamatoria, de origen inmunológico. Afecta principalmente la piel, pero también en algunos casos puede comprometer las articulaciones produciendo una inflamación conocida como artritis psoriásica.
También es común la asociación de la psoriasis con otras enfermedades como la obesidad, hipertensión arterial, diabetes y enfermedades cardiovasculares.
Se calcula que su prevalencia alcanza a entre el 2 y el 3% de la población  (aproximadamente 800 mil argentinos, con igual relación entre hombres y mujeres) y se presenta de diferentes formas.
Se la clasifica en psoriasis leve, moderada o severa, según el porcentaje de superficie corporal afectado y según el grado de impacto que la enfermedad produce en la calidad de vida del paciente, que puede llegar a ser devastador.

Hasta hace relativamente pocos años, existían tres tipos principales de tratamientos para la psoriasis: a) Tratamiento tópico (aplicado sobre la piel, por ejemplo corticoides, alquitranes, análogos de vitamina D3, retinoides), generalmente indicados en casos de psoriasis leve; b) Fototerapia (luz ultravioleta aplicada sobre la piel), utilizada para casos de psoriasis moderada a severa; y c) Terapia sistémica (de toma oral, por ejemplo metotrexato, retinoides, ciclosporina), utilizada en psoriasis moderada a severa.
Sin embargo, con el advenimiento de los tratamientos biológicos, pacientes y sus médicos dermatólogos han podido contar una nueva herramienta terapéutica de demostrada eficacia y seguridad para el control de la psoriasis moderada a severa.

Pablo González, médico dermatólogo, jefe de Dermatología del Cemic, en la Argentina, explica: “Si bien los pacientes con este tipo de psoriasis pueden tratarse con fototerapia y/o con terapia sistémica durante un período corto, el uso prolongado de estos tratamientos a menudo queda limitado por cuestiones vinculadas a la toxicidad, intolerancia, la necesidad de monitoreos frecuentes de laboratorio para detectar daño hepático/renal o por restricciones según las guías de uso de dichas terapias. Además, a pesar de los numerosos tratamientos y técnicas de manejo, muchos pacientes con enfermedad moderada a severa no logran tener un control satisfactorio de la enfermedad”.

“Desde hace algunos años, afortunadamente disponemos de los medicamentos biológicos, cuya eficacia y seguridad se basan en la acción específica que tienen en el sistema inmune, regulando las alteraciones de la enfermedad inflamatoria y al mismo tiempo respetando los mecanismos inmunológicos normales de defensa del organismo”, puntualizó Pablo González.

“Si bien estos productos comenzaron hace unos 15 años tratando enfermedades como la Artritis Reumatoidea, hoy la experiencia con estos fármacos ha permitido ampliar sus indicaciones y desarrollar formulaciones específicas para el tratamiento de otras enfermedades, como por ejemplo diabetes, cáncer, algunos tipos de anemia, psoriasis y otras enfermedades de la piel”, agregó.

“Actualmente, los pacientes que reciben un medicamento biológico para el tratamiento de la psoriasis deben presentar una falta de respuesta o tener toxicidad al tratamiento convencional, y recién entonces pueden recibir una terapia biológica, en lo que denominamos ‘segunda línea de tratamiento´. Sin embargo, existe una tendencia a modificar la prioridad en el uso de drogas biológicas en pacientes con psoriasis moderada a severa y en el futuro podrían utilizarse como terapias de ‘primera línea de tratamiento’, o sea sin el uso previo de las drogas clásicas’”, aclaró González.

“En cuanto a los períodos de tratamiento, se debe tener en cuenta que estamos frente a enfermedades crónicas, por lo que los tratamientos deben ser continuos y mantenerse en el tiempo. Algunos pacientes que discontinúan los tratamientos suelen tener una recurrencia de la enfermedad, que habitualmente se controla al reiniciar la medicación”, refirió González, quien se ocupó de destacar la efectividad de los medicamentos biológicos y sus escasos efectos adversos.

Además de la psoriasis, otras enfermedades de la piel pueden beneficiarse con el uso de los medicamentos biológicos. Entre ellas las principales son:

Urticaria Crónica Espontánea (UCE): es una afección debilitante e impredecible que se caracteriza por picazón, aparición de manchas rojas y sobre elevadas en la piel (llamadas ronchas o habones), hinchazón e incluso dolor. Si bien las manchas son de corta duración, ya que aparecen y desaparecen en horas, los brotes de urticaria crónica suelen prolongarse durante meses e incluso años. Se estima que 1 de cada 3 pacientes con formas severas de UCE también presentan angioedema, que es una hinchazón desfigurante de las capas profundas de la piel que puede permanecer hasta tres días. Se calcula que en la Argentina la UCE afecta aproximadamente a 40 mil personas, pero existiría un importante subdiagnóstico.

Hidradenitis supurativa: enfermedad inflamatoria crónica de la piel, caracterizada por lesiones doloras, supurativas y recurrentes en axilas y pliegues de la ingle.

Pioderma gangrenoso: enfermedad inflamatoria crónica que se manifiesta con úlceras profundas que no cicatrizan. No es una infección de la piel, sino un proceso autoinmune,

Lupus: también llamado lupus eritematoso sistémico (LES), es una enfermedad crónica autoinmune y sistémica que puede afectar diversos órganos y sistemas.