Estudios epidemiológicos demuestran que las personas con consumo elevado de vitamina D, o concentraciones más altas de esta vitamina en sangre, tienen menor riesgo de desarrollar algunos tipos de cánceres específicos como los de colonrectal, mama, próstata y páncreas.

Aunque la principal función de la vitamina D es regular el metabolismo de calcio y fósforo para contribuir con fortalecimiento de nuestros huesos y dientes así como también con la neurotransmisión nerviosa y la contracción de las grandes masas musculares y de músculo cardíaco; también ha sido vinculada con la prevención de muchas enfermedades infecciosas, metabólicas, cardiovasculares y, sobre todo, con ciertos tipos de cánceres como el de colonrectal, mama, próstata y páncreas.

“La investigación epidemiológica inicial mostró que los índices de incidencia y de mortalidad por algunos cánceres eran más bajos en los individuos que viven en las latitudes del sur, en donde los grados de exposición a la luz solar son relativamente altos, que en quienes viven en las latitudes del norte”, cuenta la endocrinóloga Paula Mereshian.

Las pruebas experimentales han sugerido también que hay una posible asociación entre la vitamina D y el riesgo de cáncer. En estudios de células y de tumores cancerosos en ratones, se ha encontrado que la vitamina D tiene varias actividades que podrían hacer más lento o impedir la formación de cáncer, incluso de promover la diferenciación celular, de hacer que disminuya el crecimiento de células cancerosas, de estimular la muerte celular (apoptosis) y de reducir la formación (angiogénesis) de vasos sanguíneos en los tumores.

“En Argentina cuanto más nos acercamos a los polos menos posibilidades tenemos de que por acción de los rayos ultravioletas nuestra piel genere naturalmente suficiente cantidad de vitamina D. Si a eso le sumamos que en invierno nos exponemos poco al sol, que en esta estación los rayos tienen una incidencia oblicua y son menos efectivos y que se utilizan muchos protectores solares para prevención del cáncer de piel; nos encontramos con una población carente de esta vitamina y en riesgo de contraer muchas enfermedades”, advierte Mereshian. Y agrega: “Por otra parte, se sabe que las personas que poseen mayor consumo de vitamina D tienen más probabilidades de seguir otras conductas saludables”.

La especialista recomienda a la población preocuparse por conocer su estado de vitamina D y tratar de recurrir a las fuentes naturales y suplementarias para tener un nivel adecuado que les permita prevenir estas enfermedades.

¿La encontramos en los alimentos?

Lamentablemente, no son muchos los alimentos que contienen vitamina D, y por lo general se encuentra en poca cantidad. Y pese a que esta vitamina la puede producir el propio organismo al exponerse al sol, las recomendaciones con respecto a la prevención del cáncer de piel han llevado a que cada vez sea menor la exposición a los rayos solares. Esta situación genera la necesidad de cubrir la deficiencia mediante suplementos dietarios para llegar a cubrir las recomendaciones de ingesta diaria.