En nuestro país, hay cerca de 15 mil nuevos casos por año de enfermedades oncológicas de la sangre: esto representa cerca de 1 nuevo diagnóstico por cada 30 minutos.

Para tratar enfermedades complejas como leucemias, mielomas o linfomas, que pueden requerir internaciones prolongadas, la idoneidad y pericia del personal de enfermería impactan enormemente en el éxito terapéutico. Eso es así porque muchas veces los pacientes se encuentran, producto del tratamiento, más vulnerables a infecciones por virus y bacterias. Entonces, pasan a ser críticos aspectos coordinados por enfermeras y enfermeros, como la esterilización del equipamiento y del instrumental médico, el manejo de catéteres, el control de la asepsia de las visitas o cada uno que ingresa a la habitación, el registro preciso de cada decisión terapéutica y el diálogo interdisciplinario.

Este fue uno de los hallazgos de un estudio cualitativo, llevado adelante en 2018 por la consultora KPMG, que relevó las mejores prácticas que llevan adelante los 10 centros de salud de referencia en oncohematología en 5 países de la región, incluido el nuestro. Por Argentina, participaron Fundaleu y el Hospital Universitario Austral, y la asociación Alma estuvo involucrada en el diseño del trabajo y en la interpretación de los resultados.

“El tratamiento integral de una persona con una leucemia, por ejemplo, va más allá de recibir el mejor medicamento. La calidad de atención también se mide, sin duda, por el grado de especialización del personal de enfermería”, sostuvo Fernando Piotrowski, Director Ejecutivo de Alma.

El recorrido que hacen los pacientes con enfermedades de este tipo tiene las siguientes etapas: hallazgo incidental y toma de conciencia; diagnóstico preciso y el pronóstico de la afección; inicio del tratamiento y manejo médico, trasplante de médula ósea (si corresponde); eventualmente, la remisión (definitiva o transitoria); y los cuidados paliativos, si no se logra controlar la enfermedad.

“No es igual en todos los casos, pero, en este camino, la mano competente y atenta de los enfermeros es fundamental. Son los que más ven a los pacientes, con quienes muchas veces se establece un vínculo especial y se convierten en un verdadero sostén para ellos”, agregó Piotrowski.

¿Qué arrojó el estudio respecto de los enfermeros?

El relevamiento, denominado ‘Mejorando el abordaje de la Oncohematología en América Latina’, se propuso identificar qué hacen bien los centros de salud que mejor trabajan en esta área, para así levantar la vara y promover que otros repliquen esas buenas prácticas, en beneficio de los pacientes.

Un caso de éxito identificado por la consultora consistió en un programa educativo que desarrolla Fundaleu para brindar especialización en oncohematología al personal de enfermería de hospitales regionales y centros de salud de todo el país, aquellos adonde están dadas las condiciones para el abordaje de estas enfermedades, dado que requieren equipamiento e infraestructura complejos.

“Estamos convencidos de la necesidad de hacer docencia y expandir el conocimiento para que más centros puedan ofrecer atención de calidad en todo el país. Por eso, hemos asumido hace ya muchos años un compromiso firme con la formación de los enfermeros, a los que consideramos verdaderos protagonistas en el manejo de los pacientes con enfermedades oncológicas de la sangre”, detalló el Dr. Miguel A. Pavlovsky, Director Médico y Científico de Fundaleu.

De esta manera, en conjunto con la Sociedad Argentina de Enfermeras en Hematología, capacitan a entre 5 y 7 enfermeros cada año para que luego ellos viajen a distintas provincias entre uno y cinco días y formen a decenas de enfermeros en el abordaje específicamente oncohematológico. Así, van posibilitando que más personal de todo el país esté capacitado para atender a estos pacientes.

También el Universidad Austral ha iniciado recientemente la Especialización en Enfermería Oncológica, que representa la primera propuesta de carrera de posgrado universitario de este tipo. Tiene por objeto formar especialistas con una sólida formación científica, humana y ética, capaces de proporcionar cuidados integrales y especializados al paciente oncológico, teniendo en cuenta a la familia y al entorno del paciente.

A nivel regional, este relevamiento arrojó que hay menos de 1 hematólogo cada 100 mil habitantes. “Es posible que en nuestro país la relación no sea exactamente así, pero igualmente refleja la necesidad de llegar más lejos y formar mejores equipos, sobre todo para que el paciente no deba trasladarse, solo o con su familia, para recibir tratamientos prolongados lejos de su casa y de su entorno, con todas las incomodidades que eso representa”, concluyó Fernando Piotrowski.

Acerca del relevamiento

Para la realización de la investigación se analizaron más de 100 publicaciones y se hizo un relevamiento pormenorizado en centros de Argentina, Brasil, Colombia, México y Uruguay, incluyendo más de 100 entrevistas a los referentes de estas instituciones.

Entre los resultados, se establecieron 5 ejes en los cuales hacer foco: acceso a los servicios, atención centrada en el paciente, modelo de equipo de tratamiento óptimo, manejo médico de alta calidad y compromiso con el entorno de atención a la salud.

“Este trabajo ha sido sumamente enriquecedor porque nos brinda un marco y a todas las instituciones nos permite aprender a incorporar mejores prácticas. Hemos identificado procedimientos muy bien logrados en otros centros y la siguiente etapa consistirá en trabajar colaborativamente para que más centros puedan beneficiarse de estos hallazgos y brindar una mejor atención para los pacientes”, subrayó el Dr. Miguel Pavlovsky.

Nota: el reporte fue elaborado por KPMG a pedido de AbbVie. El laboratorio no tuvo ninguna participación en la recopilación, manejo, análisis e interpretación de los datos o en la elaboración del reporte final. El trabajo de campo tuvo lugar entre julio de 2017 y enero de 2018.