La Leucemia Linfocítica Crónica es el tumor hematológico más común. Causa aproximadamente 75 cinco mil muertes anuales en occidente. Una década de avances permite mejorar notablemente la calidad de vida de los pacientes.

La Leucemia Linfocítica Crónica (LLC) es un tipo de cáncer por el que la médula ósea produce demasiados linfocitos (un tipo de glóbulo blanco); es el tipo más común de leucemia y una de las dos formas más frecuentes en las que se presenta el cáncer a la sangre (junto a los Linfomas no Hodgkin).

Según el Instituto Nacional del Cáncer, este tipo de leucemia representa entre el 25 y el 30 por ciento de todos los casos en el mundo occidental, causando aproximadamente 75.000 muertes anuales. Se caracteriza por tener un desarrollo muy lento y no llamar la atención hasta que ya está avanzada. En Argentina las estadísticas no son tan precisas, pero se sabe que mueren unas 3.000 personas al año, tanto por causa de leucemias como de linfomas.

Aunque durante mucho tiempo no hubo novedades terapéuticas que modificaran el panorama para los pacientes con LLC, el tumor hematológico más común, en los últimos años han surgido nuevos tratamientos que generaron un cambio alentador.

Los especialistas aseguran que “es un momento emocionante para el tratamiento de los cánceres hematológicos”.

“Pasamos de no tener tratamientos activos, hace tan sólo dos décadas, a disponer de combinaciones de fármacos que permiten controlar la enfermedad de manera muy eficaz y con baja toxicidad. Hemos convertido a la LLC en una enfermedad indolente: tratamos a los pacientes con combinaciones de medicamentos con muy poca quimioterapia, y conseguimos un magnífico control de la enfermedad con poca toxicidad”, dice Frances Bosch, jefe del Servicio de Hematología y Hemoterapia del Hospital Vall d’Hebron de Barcelona, España.

Se trata de un nuevo logro de la ciencia contra esta enfermedad: la creación de un anticuerpo monoclonal que permite mejorar el pronóstico clínico y la calidad de vida de los pacientes.

Raimundo Bezares, del Hospital General de Agudos Teodoro Álvarez y del Policlínico Bancario , de la Ciudad de Buenos Aires, destaca que el impacto de este innovador desarrollo resultó fundamental en todos los tumores hematológicos, “pero sobre todo en la LLC, donde se consiguió por primera vez obtener una supervivencia global y libre de enfermedad significativamente superior a la conocida hasta antes de 2010”. “Muchos pacientes logran una enfermedad residual mínima negativa que, en otros términos, significa que se reduce a la enfermedad a niveles no detectables”, afirma.

“Los datos preliminares de los que disponemos nos indican que los pacientes con LLC tratados con estas nuevas drogas ven prolongada su supervivencia y su calidad de vida de manera notable”, asegura Bosh.