La osteoporosis se debe a una disminución de la masa ósea, pero al no presentar síntomas, suele descubrirse cuando se produce la primera fractura. El ejercicio físico, una dieta rica en calcio y la vitamina D son tres pilares infaltables en la lucha contra el desgaste óseo.

 

El esqueleto es un órgano que se modifica constantemente y al cabo de 10 años todos los huesos se renuevan por completo. A medida que la masa ósea se reabsorbe de la mano de las células denominadas osteoclastos,  se va formando hueso nuevo gracias a osteoblastos, lo que mantiene el equilibrio. Pero a partir de los 30 años, la formación de hueso nuevo es cada vez más lenta. Cuando la pérdida de masa mineral ósea se hace más severa, se puede producir osteoporosis que es una enfermedad esquelética sistémica caracterizada por baja masa ósea y deterioro de la microarquitectura con la consecuente disminución de la resistencia ósea.

La importancia de detectar la pérdida de masa ósea a tiempo está dada por el hecho de que tanto la osteopenia como la osteoporosis no presentan síntomas y pueden pasar desapercibidas durante muchos años, hasta que finalmente se manifiestan con una fractura.

En la Argentina, de acuerdo con los criterios de la Organización Mundial de la Salud (OMS), una de cada cuatro mujeres mayores de 50 años presenta una densitometría normal, dos tienen osteopenia (un nivel de deterioro óseo de menor grado que la osteoporosis) y una, osteoporosis. Comúnmente es una patología ligada a la postmenopausia ya que hay un descenso de los niveles de estrógenos, hormonas que  inhiben una de las vías por las que se activan los osteoclastos que reabsorben el hueso por lo que trabajan más de lo que deberían. Esta desmineralización provoca una mayor fragilidad en los huesos y una menor resistencia a las fracturas, lo cual se denomina osteopenia y cuando pasa ciertos límites densitométricos, se convierte enosteoporosis.

Si bien la osteoporosis suele relacionarse a mujeres mayores a 50 años,  también afecta a mujeres jóvenes que pueden sufrir fracturas por descalcificación, en particular cuando sufren bajo peso, o tienen otros factores de riesgo o no se alimentan adecuadamente. La osteoporosis es una enfermedad tratable, requiere de cambios en el estilo de vida, ingesta adecuada de calcio y vitamina D, ejercicios físicos y medicamentos que aumentan la masa ósea y disminuyen el riesgo de futuras fracturas. Es por eso que se aconseja cuidar la salud de los huesos cada día, con pequeños cambios de hábitos se puede reducir el riesgo de sufrir la enfermedad:

 

Ejercicio

 

Media hora de caminata es uno de las recomendaciones primordiales a la hora de prevenir la osteoporosis. El ejercicio es importante para conservar tonos musculares y  densidades óseas adecuadas  así como mejorar los reflejos, y al mismo tiempo disminuir la incidencia de caídas que predisponen a fracturas.

Los huesos son como los músculos en el sentido de que se van a hipertrofiar en la medida que se les de uso, y al cargarles peso o tensionarlos a partir del ejercicio físico, se generan estímulos captados por las células del hueso (osteocitos) que interpretan que deben soportar mayor peso y en consecuencia, deben generar masa ósea.

El ejercicio aporta dos beneficios: se estimula a los huesos para que sean más fuertes, y se potencia los sensores cerebrales para el movimiento y los reflejos, lo cual puede evitar las caídas.

Dieta

 

Para remodelar el hueso se necesita calcio. Para eso es importante combinar el ejercicio físico con la ingesta necesaria de calcio que se calcula un promedio de 1300 miligramos. Dicha medida equivale a: 2 vasos de leche, 1 cassette de queso, 2 cucharaditas de ricota, y 1 yogur bebible. También hay que tener en cuenta que hay otros alimentos que aportan calcio, como las legumbres, los pescados, y algunas verduras.

Sol

 

La piel forma vitamina D ante la exposición solar, la cual es de suma importancia para la buena absorción de calcio en el intestino. En verano se estima que se necesitan 5 minutos, y en invierno media hora. En un promedio se recomienda una exposición de 15 minutos diarios, fuera de los horarios pico de radiación solar.

 

Diagnóstico precoz, tratamiento temprano

La recomendación es que las mujeres realicen una densitometría a partir de los 65 años y para hombres la indicación es a partir de los 70 años. En mujeres menores de 65 años se le pide una densitometría en la postmenopausia siempre y cuando hayan tenido o tengan factores de riesgo como haber fumado, haber tenido o tener bajo peso, haber consumido corticoides, tener alguna enfermedad como celiaquía.

El diagnóstico temprano permite acceder más rápido a un tratamiento y evitar las fracturas.

Fracturas que no son accidentes

En el mundo, la osteoporosis causa más de 8.9 millones de fracturas anuales, resultando 1 fractura cada 3 segundos.

Las fracturas por fragilidad no son un accidente, sino más bien señales de alerta. Una persona que ha sufrido una fractura osteoporótica duplica su riesgo de sufrir una fractura futura si no es diagnosticada ni tratada por osteoporosis.  La primera fractura es una señal clara de alerta de que el paciente tiene un riesgo mayor de sufrir más en el futuro.

Las lesiones más comunes asociadas a la osteoporosis son las de muñeca, columna y cadera.  En los dos primeros casos se incrementan con la edad, tanto en mujeres como en hombres. La fractura de cadera requiere internación, tratamiento quirúrgico y aumenta los riegos de mortalidad y discapacidad.

*Ramiro Puerta Franchi, Reumatólogo, Coordinador de guardia de la Clínica Zabala. Matrícula Nacional: 129896