“La experiencia que atraviesan los recién nacidos prematuros y sus familias muchas veces es invisible para el resto de la sociedad. Se deben buscar maneras de reducir o atenuar las secuelas crónicas”, asegura José Luis Tapia, neonatólogo de la Universidad Católica Pontificia de Chile, quien participó de las Jornadas de Neonatología que organizó Clínica y Maternidad del Sol de la ciudad de Córdoba, Argentina.

El especialista explicó: “Existe un aumento del nacimiento de recién nacidos prematuros a nivel mundial. Aproximadamente 1 de cada 8 recién nacidos nace prematuro (menos de 37 semanas de edad gestacional al nacer). Un 84% nace entre las 32 a 36 semanas, y representan un 14% de la mortalidad infantil”.

Sobre las causas del parto prematuro sostuvo que son variadas, pero aproximadamente un tercio son indicadas medicamente para proteger a la madre o al feto. Y agregó que alrededor de un 10 a 20% de los prematuros se evitarían cambiando las prácticas obstétricas. “Los prematuros tardíos (34-36.6 sem) tienen morbilidad 7 veces mayor que los nacidos a término y suman billones de dólares a la sociedad en gastos de salud”, dijo.

En tanto, Tapia destacó que los recién nacidos de muy bajo peso, si bien representan sólo el 1% del total de nacimientos, tienen un alto impacto en la mortalidad neonatal e infantil. “El pronóstico de los prematuros de muy bajo peso ha mejorado significativamente en nuestra región, con una sobrevida actual de alrededor de 75%. Sin embargo, más de un tercio de aquéllos que sobreviven al alta hospitalaria lo hacen con complicaciones severas, muchas de ellas crónicas”, expresó.

Apoyo y tranquilidad

Según Tapia, todo lo anteriormente expresado obliga a buscar maneras de reducir o atenuar estas secuelas crónicas. De hecho, la evolución y resultados de los niños prematuros dependen, en gran medida, de la experticia y conocimientos del personal que los atiende y cuida.

“La experiencia por la que atraviesan los recién nacidos prematuros y sus familias muchas veces es invisible para el resto de la sociedad. La estadía en una Unidad de Cuidados Intensivos (UCI) neonatal es un proceso largo y difícil, con muchos altos y bajos, angustia e incertidumbre, en el cual el apoyo médico y psicológico a sus papás es muy importante. La condición de una madre puede afectar a su hijo. Por ejemplo: una madre estresada genera menos leche materna, y el consumo de leche materna ayuda a prevenir varias complicaciones potencialmente graves en los prematuros más pequeños”, asegura el especialista.

En este sentido, dice que los dos grandes desafíos de la prematuridad son disminuir la incidencia de la prematurez y disminuir las secuelas en los prematuros sobrevivientes, en particular aquellos de muy bajo peso al nacer.

Para lograrlo se han descripto diversas prácticas con el potencial de disminuir secuelas crónicas en el prematuro. Entre estas el empleo de corticoide antenatal, el prevenir infecciones en la madre y, en general, el buen cuidado y control prenatal.

Los primeros minutos son fundamentales

“Estos niños deberían nacer en centros especializados, ya que la atención en los primeros minutos y horas de vida pueden hacer la diferencia. El cuidado de estos recién nacidos debe estar a cargo de un equipo multidisciplinario. Diversas estrategias de tratamientos médicos, como el cuidado respiratorio, cardiovascular, nutricional, etc., resultan relevantes en el pronóstico. También la prevención de infecciones y el empleo de leche materna son prácticas probadamente beneficiosas. La intervención de sus padres y la estimulación temprana son prácticas que muestran beneficios en el seguimiento de este grupo de niños”, sostiene Tapia.

Y finaliza haciendo hincapié en la importancia de trabajar colaborativamente en red y aprender entre todos. De hecho participó de la creación de la Red Neonatal Neocosur, en la que colaboran 25 centros de Sudamérica y que mantiene una monitorización de los principales resultados de los recién nacidos de bajo peso en la región.