Hasta hace unos años la procreación era un tema absolutamente femenino. Decir “embarazo” significaba decir “mamá” y, por lo tanto, cuando el ansiado bebé no llegaba, era la mujer la portadora del problema.

Lo cierto es que los hombres también pueden verse afectados por algunas anormalidades relacionadas con la reproducción, por el simple hecho de que ellos también aportan órganos y gametas para concebir un hijo.

Como explica Gustavo Gallardo, ginecólogo de Nascentis Medicina Reproductiva, entre los motivos más frecuentes de infertilidad masculina se encuentran el varicocele, infecciones y algunas alteraciones congénitas.

También hay quienes debieron someterse a tratamientos contra enfermedades como el cáncer y así vieron efectada su capacidad reproductiva.

Además, si bien el hombre no tiene el problema del envejecimiento de sus gametas porque produce una nueva generación de espermatozoides cada 70 días, hay quienes nacen sin espermatozoides (lo que se conoce como azoospermia).

“Así como antes la infertilidad masculina era inaceptable y hasta desconocida, hoy están muy estudiadas sus causas. La medicina reproductiva desarrolló soluciones de avanzada para ayudar a los hombres a ser padres”, explica Gallardo.

El primer paso, aceptarlo. Para el hombre es más difícil asumir la infertilidad que para la mujer.

“El hombre tiende a confundir fertilidad con virilidad y, entonces, siente una gran frustración y se desvalorizan. A esto hay que sumarle que ante la dificultad para lograr el embarazo, ambos integrantes de la pareja pasan por variaciones psicológicas, aunque sea sólo uno de ellos quien tenga el problema”, afirma Soledad Expósito, psicóloga especialista en infertilidad.

Irritabilidad, bronca, desgano, ansiedad, reproches, angustia, tristeza, desesperación son los sentimientos más comunes. Los terapeutas llaman “montaña rusa emocional” a estos avatares psicológicos.

“Es recién cuando entiende que no perderá su hombría a causa de la infertilidad, un problema de salud como cualquiera, cuando el hombre puede comenzar a pensar en posibles tratamientos”, agrega la especialista.