El espermograma es el método por excelencia que permite estudiar, entre otros factores, la concentración y movilidad de los espermatozoides.

Sin embargo, hay casos en los que los espermatozoides presentan alteraciones que van más allá de esto y que tienen que ver con el potencial fecundante del semen.

“Este tipo de alteraciones, conocidas como genómicas, no son más que roturas o lesiones en el material genético de los espermatozoides”, explica Conrado Avendaño,  bioquímico especialista en Andrología y médico de Nascentis Medicina Reproductiva.

A mayor número de lesiones, menor será la integridad del ADN y menores probabilidades de que se produzca un embarazo o que logre llegar a término.

Ésto, que se conoce como efecto paterno tardío, disminuye el éxito de las técnicas de reproducción asistida como fertilización in Vitro (FIV) o inyección intracitoplasmática (ICSI).

Las causas de fragmentación del ADN en los espermatozoides son diversas y dentro de las más estudiadas están: falla a nivel de los testículos, errores en la maduración de los espermatozoides, varicoceles, infecciones en el tracto reproductor, exposición a altas temperaturas, tratamiento con radio y quimio terapia, entre otras.

Cómo se estudia. Las alteraciones genómicas están determinadas por la integridad del ADN, pero son un factor absolutamente invisible durante la selección de espermatozoides para realizar FIV o ICSI.

Por ello, a pesar de que en el laboratorio pueden obtenerse embriones en apariencia normales, posteriormente el embarazo puede discontinuarse.

La medicina reproductiva ha desarrollado una técnica para estudiar el índice de fragmentación del ADN espermático mediante lo que se conoce como ensayo de TUNEL, que aporta valiosa información acerca de la integridad y calidad de la información genética paterna.

“Está comprobado que a partir de este estudio se pueden aplicar tratamientos con antioxidantes para lograr la reducción de la fragmentación del ADN y así aumentar las posibilidades de lograr un embarazo.”, explica Avendaño, responsable de dicho estudio en Nascentis.

Quiénes deberían hacérselo. Se sugiere que pacientes con diagnóstico de varicoceles que alteren la calidad seminal, tratados con radio o quimio terapia, mayores de 45 años, hombres con análisis de semen alterados o con infertilidad sin causa aparente, y parejas con repetidos episodios de abortos espontáneos.

Deben realizarse por lo menos un análisis de fragmentación de ADN antes de iniciar un tratamiento de reproducción asistida. El objetivo es obtener mayor información en relación a su futuro reproductivo.