Según la Alianza Mundial pro Lactancia Materna, coordinadora de los eventos a realizarse durante la Semana Mundial de la Lactancia Materna, la lactancia natural es el mejor modo de proporcionar al recién nacido los nutrientes que necesita para un crecimiento y desarrollo saludables.

La Organización Mundial de la Salud, por su parte, afirma que la lactancia materna reduce la mortalidad infantil y tiene beneficios sanitarios que llegan hasta la edad adulta. Se recomienda la lactancia materna exclusiva durante los seis primeros meses de vida y, a partir de entonces, su refuerzo con alimentos complementarios, al menos hasta los dos años.

“Concientizar a cerca de la importancia de la nutrición en los primeros 6 meses de vida es uno de los pilares de la conformación de la Asociación de Empresas de Nutrición Infantil”, afirmó Carmen Vecchiarelli, asesora médica de la Asociación y jefa de la unidad de terapia intensiva neonatológica del Sanatorio Otamendi.

Según datos del Boletín de la Maternidad, realizado en el año 2008 por el Observatorio de la Maternidad, en la Argentina, sólo cuatro de cada diez niños se alimentan exclusivamente con leche materna hasta los seis meses. Es decir, el 60% de los niños en el país no son alimentados según las recomendaciones nacionales e internacionales.

Aunque dar el pecho es algo completamente natural e instintivo, hay una serie recomendaciones que ofrece la OMS para tener en cuenta:
La lactancia debería comenzar en la primera hora de vida; debe hacerse “a demanda”, es decir, con la frecuencia que quiera el niño tanto de día como de noche; deben evitarse los biberones y chupetes.

La leche materna promueve el desarrollo sensorial y cognitivo, además de proteger al bebé de enfermedades infecciosas y crónicas. La lactancia natural exclusiva reduce la mortalidad infantil por enfermedades como la diarrea o la neumonía, y favorece un pronto restablecimiento en caso de enfermedad.