Medicamentos que pueden modificar el curso de la enfermedad autoinmune considerada irreversible han logrado reducir e inclusive detener la progresión del daño causado en las articulaciones.

La artritis reumatoidea es una enfermedad de origen autoinmune que cuando no se la trata adecuadamente produce, entre otras cosas, una inflamación crónica de las articulaciones, en ocasiones con daño irreversible que provoca discapacidades en quien lo padece. Sin embargo, los avances logrados en los últimos años han cambiado notablemente el pronóstico de los pacientes, y en la actualidad las personas diagnosticadas en forma precoz pueden aspirar a una calidad de vida mucho mejor que hace una o dos décadas atrás. Así lo afirmaron especialistas durante una jornada para pacientes organizada por la Asociación de Enfermos de Artritis Reumatoidea y Familiares (EARyF).

Susana Gagliardi, médica reumatóloga y fisiatra del Servicio de Reumatología del Instituto de Rehabilitación Psicofísica (IREP) y del Hospital Alemán de Buenos Aires, explicó que “en los últimos años ha habido un enorme avance en la terapéutica de la artritis reumatoidea, y eso ha cambiado el pronóstico funcional de estos pacientes al controlar la inflamación articular y prevenir el daño articular y la limitación de los movimientos, y el compromiso de la calidad de vida que produce”. La especialista detalló que, en relación a lo que sucedía dos décadas atrás, se está viendo “pacientes, con mucha menor discapacidad, en particular los que se tratan precozmente y con especialistas”.

Actividad física, ejercicios y demás herramientas de rehabilitación permiten a la vez lograr una mejor calidad de vida, destacó la experta, quien además es vicepresidenta de la Fundación Reumatológica Argentina ‘Dr. Osvaldo García Morteo’.

Actividad y reposo

Gagliardi mencionó la importancia del equilibrio entre la actividad y el reposo: “Contrariamente a lo que a veces se supone, los pacientes no deben permanecer en reposo, salvo que tengan una indicación expresa del médico. Ello se debe a que el reposo aumenta la rigidez y el dolor, y debilita los músculos; el paciente debe continuar con sus actividades habituales incluyendo caminar o trabajar siempre que dichas actividades no le empeoren el dolor o la inflamación”.

Cuando hay compromiso de las articulaciones de los miembros inferiores, deberá disminuir el tiempo de marcha y aumentar los descansos. Actividades físicas como la natación, bicicleta y deportes de bajo impacto pueden mantenerse bajo el adecuado control médico.

De ser necesario el uso de bastón, el médico se lo indicará y el kinesiólogo le enseñará su uso correcto. También deben economizar la energía, es decir no cansarse para poder terminar la tarea diaria sin fatigarse. Por ejemplo, realizar actividad por la mañana, descansar a media mañana, seguir en actividad hasta el almuerzo, descansar después de almorzar, y así a lo largo del día.

La protección articular

Otro de los pilares es el cuidado de las articulaciones o protección articular. Va desde férulas especiales hasta adaptación de utensilios o elementos de uso cotidiano de engrosando los mangos para no tener que cerrar tanto el puño.

Pero lo más importante son los ejercicios, que se deben adecuar a cada paciente según las características de la enfermedad. “El ejercicio mejora el rango de movilidad, permite mantener la fuerza y disminuye la rigidez”, insistió Gagliardi.

Hábitos de vida saludable

En cuanto a la alimentación, la especialista enfatizó que “es importante evitar el exceso de peso, por lo que generalmente los pacientes tienen que hacer una dieta equilibrada, con poca grasa, más bien proteica y con hidratos de carbono, para favorecer la masa muscular”.

El cigarrillo se vincula directamente con la enfermedad, y el paciente con artritis reumatoidea lo tiene que descartar. “Lo mismo ocurre con las bebidas alcohólicas, que deben estar restringidas”, añade la médica.

Aunque destacó la acción de los medicamentos biológicos, que inhiben el desarrollo de las causas de la enfermedad, la especialista aclaró que el tratamiento “no se limita sólo a la medicación”, y que “debe ser integral e incorporar las medidas de prevención dadas anteriormente y básicamente la realización de actividad física y ejercicios para mantener la fuerza muscular, evitar la limitación de los movimientos, mantener una adecuada calidad de vida y prevenir la discapacidad”.

Por su parte, Nora Chazarreta, fundadora y presidente de EARyF, explicó que desde la asociación buscan “una mejor calidad de vida presente y futura de la persona con artritis, evitando la discapacidad”, realizando para ello actividades de difusión “para concientizar a la comunidad sobre la importancia de esta dolencia y la necesidad de su prevención con un diagnóstico precoz”.

“También acompañamos al paciente a conocer y asumir la responsabilidad del autocuidado con asesoramiento y acompañamiento permanente en la parte afectiva y emocional, así como en la defensa de sus derechos para acceder a la medicación de alto costo presupuestario”, destacó la presidenta de la ONG.