La hipertensión arterial (HTA) es uno de los principales motivos de consulta médica. Las estadísticas indican que 25 de cada 100 personas la padecen. Dado que no produce síntomas, en muchos pacientes de la detecta recién cuando genera problemas más graves.

La HTA es una enfermedad a través de la cual la presión arterial de eleva y hace que el paciente corra el riesgo de sufrir un aneurisma, una insuficiencia cardíaca, un infarto de miocardio o lesiones en el riñón.

En las últimas décadas, las sociedades de HTA y los especialistas trabajaron especialmente en la detección de la hipertensión arterial en toda la población, ya que como es asintomática un paciente puede ser hipertenso sin saberlo.

En una de sus publicaciones on line, la Sociedad Argentina de Hipertensión Arterial destacó que numerosas investigaciones reflejan un aumento importante de la cantidad de hipertensos jóvenes.

“En un estudio del Instituto del Corazón, Pulmón y Sangre de los Estados Unidos, publicado en 2010, se encontró que la cantidad de personas jóvenes con hipertensión arterial se había duplicado en un lapso de veinte años y que, entre los hipertensos el 20% eran adolescentes”, remarca publicación.

Es real que existe una predisposición genética, pero en el caso de los jóvenes la hipertensión primaria se relaciona directamente con la comida chatarra, el sedentarismo y la obesidad.

La ventaja -para ellos- es que tienen más posibilidades de reducir, hasta casi hacer desaparecer, los riesgos asociados a la hipertensión con un buen control médico y cambiando algunos hábitos de vida.

El caso de los mayores de 65. La presión arterial tiende a aumentar a medida que avanza la edad considerándose que la máxima -o sistólica- continúa elevándose hasta más allá de los 80 años, mientras que la mínima -o diastólica- tiende a estabilizarse entre los 40 y los 50 años.

Más de dos tercios de los mayores de 65 años padecen hipertensión. En la mayoría de los casos se trata de hipertensión primaria. Sólo en unos pocos pacientes se diagnostica hipertensión secundaria o enfermedad renal crónica, en general, asociada al uso excesivo de analgésicos y antiinflamatorios.