Cuidar el peso durante el embarazo es una de las tantas recomendaciones que forman parte de la rutina del control de la mujer en la “dulce espera”.

Está ampliamente demostrado que el exceso de peso y la obesidad se relacionan con diversos trastornos de la salud que pueden afectar tanto a la madre como a su hijo por nacer. Pero ¿qué puede decirse de un peso por debajo de lo normal?

Investigadores del Hospital Universitario Virgen de las Nieves, en España, han tratado de dar respuesta a esa pregunta al comparar los riesgos del embarazo relacionados con la obesidad y los que presentan las mujeres con bajo peso.

Los resultados del estudio, publicados recientemente por la revista especializada The Journal of Maternal-Fetal and Neonatal Medicine.

El grupo de científicos basó su estudio en un grupo de más de 3 mil embarazadas, de las cuales el 5,5% presentaba delgadez extrema, el 8,3% obesidad mórbida y el 86,1% peso normal.

Los investigadores españoles hallaron que las madres obesas tienen mayor riesgo de desarrollar hipertensión y diabetes y de colonización por estreptococo del grupo B (lo que puede afectar al bebé durante su paso por el canal de parto).

Además, tienen más partos inducidos o por cesárea, y sus hijos presentan un riesgo mayor de ser muy grandes (macrosomía fetal), acidosis al nacimiento y mortalidad perinatal.

Pero a su vez –y esto es lo novedoso–, las mujeres con bajo peso son más propensas a padecer disminución en la cantidad de líquido amniótico y a parir recién nacidos de bajo peso.

“Las madres con obesidad severa o mórbida presentan un riesgo mayor de resultados adversos y mortalidad perinatal, por lo que deberían recibir consejos sobre cómo reducir peso y reconocer los signos de alerta temprana de posibles complicaciones. Sin embargo, tanto este grupo como el de las mujeres con bajo peso deben ser considerados como de alto riesgo”, opinó Sebastián Manzanares, principal autor del trabajo en cuestión.

El investigador agregó que el estudio demuestra el mayor riesgo de embarcarse en situación de obesidad severa o mórbida y también de bajo peso”.

Peligro: sobrepeso y diabetes. Aunque ya sugerido por numerosos estudios, el riesgo que presenta el exceso de peso durante el embarazo sumó nuevas evidencias a partir de un reciente estudio realizado en la Facultad de Medicina Feinberg de la Universidad Northwestern de Chicago (Estados Unidos).

Tras analizar 23 mil embarazos en nueve países, los investigadores concluyeron que las mujeres embarazadas que son obesas y sufren de diabetes gestacional, así como las que tienen sobrepeso y glucemia ligeramente elevada, son más propensas a tener bebés grandes, lo que aumenta el riesgo de lesión del bebé durante un parto vaginal e incrementa las probabilidades una cesárea.

Según Boyd Metzger, profesor de medicina y endocrinología de la Facultad de Medicina Feinberg, y autor del estudio, uno de los puntos centrales del estudio sugiere que la combinación de sobrepeso y glucemia en estas mujeres presenta los mismos problemas que la obesidad o la diabetes gestacional.

“Cuando se observa el impacto de la nutrición, el metabolismo y el peso sobre los resultados del embarazo, toda mujer (en su primera consulta prenatal) debe recibir una remisión a una sesión con un dietista y un plan de alimentación adecuado para el embarazo”, sugirió.

Lo mismo opinó Gustavo Leguizamón, jefe de la Unidad de Embarazo de Alto Riesgo, del Departamento de Obstetricia y Ginecología del centro CEMIC de Buenos Aires. “De ser posible, debe comenzar en el asesoramiento preconcepcional de la pareja, en el que se pueden identificar factores de riesgo, como el sobrepeso o el haber tenido ya diabetes gestacional en un embarazo anterior”, enfatizó.

Fuente: Agencia Castropol.