Durante la época de vacaciones miles de personas utilizan diferentes medios de transporte para visitar ciudades dentro de su país de residencia o en el exterior.

En pocas horas los viajeros cambian de horario, alimentación y estación, poniendo a prueba su sistema inmunológico.

Contraer gripe puede interferir en los objetivos del viaje: perder días valiosos del lugar elegido para el descanso o, en el caso de tratarse de un viaje de negocios, posponer reuniones, disminuir la calidad de las disertaciones o, incluso, estar incapacitado para brindarlas.

La gripe deja a una persona, en promedio, 7 días sin trabajar. A esto se suman unos 14 días con trastornos menores. Esta enfermedad es la causante del 10 al 12% de las ausencias laborales, rango que puede incrementarse a un 35% durante la temporada invernal.

Recomendaciones. Los especialistas recomiendan consultar al médico 4 semanas antes del viaje para poder administrarse las vacunas requeridas según el lugar de destino. La vacuna antigripal, si bien no es obligatoria, tiene un valor prioritario para la protección.

Hay que tener en cuenta que la vacuna que se aplica en el Hemisferio Sur no siempre es la misma que la del Hemisferio Norte, por cuanto el ciclo estacional es invertido y las cepas y subtipos del virus pueden variar de un hemisferio a otro.

Consecuentemente, quienes se exponen, deben considerar la aplicación de vacuna adecuada a la región geográfica de exposición

Existen evidencias publicadas de que una sola persona puede diseminar la enfermedad al 72% de los pasajeros de un  avión. Por ello, es necesario consultar a su especialista si se siente enfermo, a fin de evaluar la factibilidad del viaje.

Cumplir las indicaciones del profesional beneficiará la recuperación y evitará recaídas posteriores por una afección mal tratada, además de evitar el contagio a los demás. 

Se debe consultar al médico para armar su propio botiquín de emergencia en caso de presentarse otro tipo de complicaciones como diarrea, vómitos y fiebre. 

Es necesario considerar que el frío y la humedad favorecen las infecciones por el virus de la gripe.

Un estudio publicado por la Universidad Estatal de Oregon evidencia que a menor humedad absoluta en el ambiente (cantidad de vapor de agua), mayor permanencia del virus de la gripe en el medio ambiente y, como consecuencia, se incrementan las posibilidades de transmisión.

Se recomienda evitar los cambios bruscos de temperatura y regular el uso de los calefactores.

Asesoró: Tomás Orduna, Jefe del Servicio de Patología Regional y Medicina Tropical del Hospital Francisco Muñiz (Buenos Aires) y Presidente de la Sociedad Latinoamericana de Medicina del Viajero (SLAMVI).