Saber si el cáncer regresará es una de las mayores preocupaciones en las pacientes que han padecido cáncer de mama. El tratamiento posterior a la extirpación del tumor apunta a prevenir esta recurrencia.

En la actualidad, la gran mayoría de las pacientes operadas de cáncer de mama reciben algún tipo de tratamiento sistémico luego de la cirugía, ya sea hormonoterapia o quimioterapia.

Ahora se encuentra disponible en la Argentina un test no invasivo que utiliza tecnología de avanzada para determinar, en cada caso, el riesgo de recurrencia de ciertos tipos de cáncer de mama, y el grado de efectividad que tendría la quimioterapia u hormonoterapia para prevenir que la enfermedad regrese.

Habitualmente, la decisión de indicar o no quimioterapia se basa en una decisión conjunta entre médico y paciente según factores de pronóstico como la edad, el tamaño del tumor, el número de ganglios comprometidos, el tipo histológico, los receptores hormonales para estrógenos y progesterona y las plataformas génicas.

Sólo el 4% de las pacientes que reciben quimioterapia y tratamiento hormonal se benefician. El resto no la habría necesitado. Con el test, médicos y pacientes cuentan con información confiable en cada caso sobre la utilidad del tratamiento luego de una cirugía, y pueden decidir sobre bases sólidas cuál será el siguiente paso.

La prueba, denominada Oncotype DX, consiste en analizar parte del tejido que se extrae al extirpar el tumor primario y ofrece una mayor seguridad evitando que se realicen tratamientos innecesarios que afecten la calidad de vida y aumenten los costos para el sistema sanitario.

Dentro de lo que se denomina medicina predictiva, el nuevo test analiza la actividad de 21 genes que permiten anticipar el riesgo de que la enfermedad regrese, así como la efectividad de la quimioterapia en determinados cánceres de mama en estadios tempranos y con ganglio negativo (es decir, cuando la enfermedad no se ha diseminado a la axila).

La validez de la prueba fue demostrada en estudios clínicos con participación de más de 4 mil pacientes. Estudios adicionales midieron el efecto del producto en la toma de decisión del médico respecto al tratamiento. El 37% de los médicos cambió su decisión luego de conocer los resultados.

“Este test evita que sobretratemos a la paciente con una quimioterapia innecesaria que tiene, entre otras cosas, efectos adversos y un aumento en los gastos de tratamiento. Por lo general, la quimioterapia es una situación traumática para la paciente porque altera su  aspecto físico (hay caída de cabello, que a veces resulta más angustiante para la paciente que la cicatriz que queda en la mama tras la cirugía) y produce otros efectos como  anemia, (bajan los glóbulos rojos), neutropenia (bajan los glóbulos blancos), llagas en la boca, cansancio y decaimiento en los primeros días”, explica  Clelia Vico, jefa de Oncología del Hospital José María Penna.

La prueba Oncotype DX fue desarrollada por Genomic Health (California, EE.UU.) y representada por GP Pharm en Argentina. Ha sido empleada por más de 10 mil médicos en 65 países, aplicando sus resultados en aproximadamente 225 mil pacientes.

Quiénes pueden hacerse el test. Es candidata para el test toda aquella persona a la que:

  • Se le ha diagnosticado recientemente cáncer de mama y, junto a su médico, está decidiendo el tratamiento.
  • Se le ha diagnosticado cáncer de mama invasivo en estadio I o II.
  • Sufre de cáncer de mama con receptor de estrógeno positivo (RE+) y HER 2 negativo. 
  • Tiene cáncer de mama sin compromiso de ganglios linfáticos (axila negativa). 
  • Pacientes que no han iniciado quimioterapia u hormonoterapia.