Un grupo de científicos estadounidenses creó una prueba de sangre que permite detectar cáncer y monitorear la enfermedad sin la necesidad de realizar biopsias.

El hallazgo se basa en la combinación de secuencias del genoma del paciente para detectar en la sangre los cambios en el ADN que indican la presencia de la enfermedad.

Aunque los investigadores subrayan que la técnica todavía es muy costosa, esperan que con los rápidos avances en la tecnología de secuenciación genómica en un futuro pueda ofrecerse de forma habitual.

Procedimiento. Los investigadores tomaron muestras de sangre de 10 pacientes en la última etapa de cáncer de colon, recto y de mama, y las compararon con las de otro grupo de individuos sanos para analizar el ADN de tumores que se liberan en la sangre.

Posteriormente, aplicaron su técnica de secuenciación de genoma en el ADN, y contrastaron las secuencias de los pacientes con cáncer con las de los individuos sanos.

Encontraron que en el ADN de los pacientes con cáncer había una reestructuración drástica de los cromosomas o cambios en el número de cromosomas que sólo se encuentran en las células cancerosas.

En los pacientes sanos no se encontró ningún cambio.

Los científicos lograron detectar esas alteraciones en una fracción pequeña de los millones de secuencias de ADN en las muestras de sangre.

“El proceso es similar a la técnica que se usa para identificar la copia adicional del cromosoma 21 que provoca síndrome de Down, excepto que con la nueva prueba se buscan todos los cromosomas y no sólo uno”, explican los investigadores.

La prueba también puede utilizarse para monitorear la progresión del tumor y decidir cuál es el mejor tratamiento para el paciente.

Como todos los pacientes involucrados en el estudio tenían cáncer avanzado, los científicos afirman que la prueba quizás podría ser menos precisa para detectar el ADN de tumores en sus primeras etapas. “Con una secuenciación más amplia podría superarse ese problema”, dicen.

Como expresa Rebecca Leary, directora del estudio, esta es una prueba del principio de que la secuenciación del genoma para identificar alteraciones cromosómicas puede ser una herramienta poderosa en la detección de ADN de cáncer en la sangre y, potencialmente, de otros fluidos corporales.

“Necesitamos ensayos clínicos más amplios para determinar las mejores aplicaciones de este enfoque’ agrega la investigadora”, concluye.

Los detalles del estudio, llevado a cabo en el Centro de Cáncer Kimmel de la Universidad Johns Hopkins, en Baltimore, están publicados en la revista Science Translational Medicine (Science, Medicina Traslacional).

Fuente: BBC