En las próximas vacaciones, casi un 50% de los argentinos que salen del país eligen como destinos turísticos ciudades de Brasil. Con ello, es posible elegir lugares donde la fiebre amarilla es endémica, es decir donde esta patología afecta en forma permanente a la población. No hay tratamiento o cura para esta enfermedad, por lo que es fundamental la prevención a través de: evitar la picadura de mosquitos (repelentes), proteger a los niños/as y lactantes, usar ropa adecuada y vacunarse.

La fiebre amarilla es una enfermedad viral, febril y hemorrágica que no tiene tratamiento específico. Los profesionales de los Centros de Diagnóstico DIM consideran muy importante alertar sobre la prevención del contagio mediante la vacuna, ya que además de ser la medida más eficaz, segura y asequible, solo es necesaria una dosis de por vida para conferir inmunidad y protección sin requerir refuerzo.

Causas de contagio

Un solo caso confirmado debe ser considerado como brote propagándose por el vector (mosquito aedes aegypti) sobre todo en lugares donde la población tiene escasa o nula vacunación y hay gran proliferación de este tipo de insectos. Se considera que el verdadero número es de 10 a 250 veces mayor que los notificados en la actualidad y en épocas de gran movilidad como las vacaciones, las personas son más vulnerables al contagio debido a que el virus se desplaza, ya que no en todas partes del mundo se exige presentar certificado de vacunación para poder viajar.

Diagnóstico y síntomas

El diagnóstico es difícil en fases tempranas y tiende a confundirse con otras enfermedades.

El período de incubación es de 3 a 6 días. Muchos casos son asintomáticos, pero los síntomas más frecuentes son fiebre, dolores musculares sobre todo en la espalda, pérdida del apetito, dolor de cabeza, náuseas o vómitos.

En la mayoría de los casos los síntomas desaparecen en tres o cuatro días. Sin embargo, una proporción muy pequeña de pacientes entra a las 24 horas de la remisión en una segunda fase más tóxica, donde vuelve la fiebre más elevada y se ven afectados varios órganos (generalmente hígado y riñón). En esta fase se presenta la ictericia (color amarillento en la piel y los ojos) lo que da el nombre a la enfermedad.

Prevención

Para evitar los brotes y posibles contagios la Doctora Silvina Ivalo, Infectóloga del equipo de los Centros de Diagnóstico DIM y responsable del Consultorio específico de Asesoramiento para Viajeros, recomienda como estrategia la vacunación en personas que tienen planeado un viaje a zonas endémicas y el asesoramiento para aquellas que podrían tener contraindicada la vacuna, ya que siempre es posible algún modo alternativo de prevención.

Los riesgos colaterales de la vacuna son muy raros, se encuentran entre el 0 y 0,21 de casos por cada 10.000 dosis aplicadas. El riesgo aumenta en mayores de 60 años, por lo cual se recomienda una exhaustiva evaluación médica antes de su aplicación en personas de esta población. Las personas excluidas de la vacunación son los menores de 9 meses, embarazadas, alérgicos a las proteínas del huevo y personas con inmunodeficiencias graves.

También se recomiendan las medidas sanitarias para el control de la proliferación del mosquito como evitar las aguas estancadas, eliminar recipientes que puedan acumularla y el usar repelentes. Vestir ropa de mangas largas y de colores claros y uniformes. Colocar mosquiteros en las viviendas y mantener higiene general en los hogares y espacios públicos.