Es posible comer rico, saludable y sin que estalle la economía familiar durante las vacaciones. Con unos simples consejos prácticos, la Lic. Micaela Remuzzi, nutricionista de los Centros de Diagnóstico DIM, explica cómo lograrlo sin una gran planificación previa.

1.- Priorizar los alimentos naturales y las caminatas: es recomendable al llegar a destino, recorrer y mirar las tiendas naturales, supermercados y restaurantes típicos de la zona. Conocer los lugares donde venden los alimentos de la localidad, degustar sus sabores y aprender cómo realizar su preparación, comparar los precios antes de realizar las compras. Esos recorridos aportan varios beneficios agregados a las vacaciones, ya que permiten adquirir nuevos conocimientos en materia culinaria y, al mismo tiempo, apreciar el lugar mediante caminatas que ejercitan el cuerpo y distraen la mente.

2.- Cuidar el consumo de calorías en la playa: para los almuerzos a la orilla del mar, hay varias recomendaciones para preparar y llevar refrigeradas. Una ensalada fresca de vegetales y pechuga de pollo, o con arroz yamaní es una excelente opción. Los que prefieren los sándwiches, pueden prepararlos fáciles y deliciosos con pan árabe, una porción de carne magra o medallón de legumbres y verduras de temporada. Aportará grandes beneficios acompañar los platos con vegetales, como las tartas de una sola tapa de espinaca, acelga o calabaza y las empanadas abiertas (canastitas) de vegetales. Todas muy buenas elecciones.

3.- Brindar alternativas deliciosas y saludables a los niños: los clásicos helados que venden a la orilla de la playa pueden ser sustituidos por palitos de agua, más económicos y con menos calorías. También existe la posibilidad de procesar frutas de su preferencia – junto con bananas para darle consistencia – agua o jugo de almendra y congelar, para prepararles unos saludables y nutritivos helados caseros. Para complementar la merienda de los chicos en el mar, pueden ofrecerles una porción de bizcochuelo o galletas de avena, acompañados de licuados naturales.

4.- Recomendaciones al comer afuera: Lo clásico para una alimentación saludable son las ensaladas. Es importante recordar pedir el aderezo por separado, para agregarlo al gusto y sin exceso. Otra buena opción es un tapeo, que incluya berenjenas, albondiguitas, pechuga, mariscos, etc. Las brochetas vegetarianas o con carne magra y los wraps con rellenos combinados (eligiendo entre vegetales, legumbres y pechuga) resulta otra gran alternativa. En reemplazo de las clásicas hamburguesas, están los deliciosos medallones vegetarianos o lomito envuelto en pan árabe, de acuerdo a la preferencia del comensal. Al momento del postre, preferirlos pequeños y de pocas calorías. Si eligen uno grande o pesado, lo mejor es compartirlo.

Como una guía de apoyo, la Lic. Micaela Remuzzi, nutricionista de los Centros de Diagnóstico DIM, resalta el contenido de calorías aportadas al organismo por los alimentos que suelen vender a la orilla de la playa y a la vez menciona algunos posibles reemplazos de manera comparativa. Señala, asimismo, que una colación en líneas generales debe rondar entre las 50 a 150 calorías.

Alimentos que suelen vender en la playa / Calorías aproximadas:

Churro simple: 180 calorías

Churro relleno: 230 calorías

Cucurucho con 2 bochas de helado de crema: 500 calorías

Cucurucho con 2 bochas de helado de agua: 425 calorías

Baño de chocolate para el cucurucho: 90 calorías

Barquillo: 45 calorías

Gaseosa, 1 vaso: 200 calorías

Cerveza, 1 pinta: 230 calorías

Maní, 1 puñado: 161 calorías

Reemplazos/ Calorías aproximadas

Helado de agua, 1 palito: 95 calorías

Helado bombón, 1 palito: 185 calorías

Banana, 1 unidad: 150 calorías

Bizcochuelo, 1 porción: 150 calorías

Galletas de avena, 2 unidades: 120 calorías

Limonada con edulcorantes naturales

Cerveza o sidra light

Y por último, un par de consejos infalibles e imprescindibles para sumar a mantener la salud en las vacaciones de verano: llevar siempre una botellita con agua fresca y tomarse por lo menos 30 minutos diarios para ejercitarse al aire libre en contacto con la naturaleza. La caminata, el baile, los ejercicios en el agua y todas esas actividades que nos brinda el mar, mejoran la circulación, la presión, el estado de ánimo, aportan energía y evitan el aumento de peso.