Son resultados que arroja una encuesta sobre ‘Hábitos de crianza saludables’ en Ciudad Autónoma de Buenos Aires y el Gran Buenos Aires.

  • Un sondeo sobre 300 madres de entre 20 y 40 años de edad con hijos de 0 a 5 años de CABA y el Gran Buenos Aires, mostró que el 58% expresó que era algo o muy difícil mantener una alimentación saludable en el hogar. Este valor aumenta en los niveles socioeconómicos (NSE) más bajos (65%) y en aquellas familias que poseen 3 ó más hijos (76%).
  • Pero al consultarlas sobre el nivel de información nutricional que poseían, un 79% se manifestó como muy o bastante informadas y, para ellas, la dificultad bajaba al 51%, mientras que para el 20% que se reconoció poco o nada informadas, elegir una alimentación saludable trepaba en dificultad al 89%.
  • A la hora de elegir tipos de productos para su hogar, aquellas más informadas optaban por opciones más sanas que las mujeres menos informadas. Por ejemplo, el consumo de verduras reportado por ambos grupos fue de 82% para las informadas vs. 67% en las menos informadas; el de frutas (80 vs, 71%) y el de leches descremadas (56 vs. 36%)
  • En contrapartida, las poco informadas presentaban mayor consumo de otros grupos de alimentos, como agua con o sin gas (82 vs. 71%), carnes rojas (83 vs. 71%), galletitas dulces (74 vs. 64%), leche entera (59 vs. 51%), salchichas (56 vs. 48%), fiambres (56 vs. 47%), postrecitos infantiles (49 vs. 33%), congelados (41 vs. 33%) y gaseosas regulares (40 vs. 33%).
  • El trabajo consistió en una encuesta online llevada a cabo por la consultora Luis Costa & Asoc. a pedido de Revolución Saludable (www.revolucionsaludable.com.ar) un movimiento creado por el Dr. Jorge Tartaglione para contribuir a cambiar hábitos de comportamiento que permitan mejora la calidad de vida.

Valores en alerta

“Si bien podíamos suponer que a menor nivel socioeconómico se hace más difícil mantener una canasta familiar saludable, los valores son una verdadera señal de alerta, ya que una peor nutrición incrementa notablemente el riesgo de sobrepeso y obesidad y es lo que estamos viendo en los estratos más vulnerables”, sostuvo el Dr. Jorge Tartaglione, médico cardiólogo, presidente de la Fundación Cardiológica Argentina (FCA) e impulsor del movimiento Revolución Saludable.

En la Argentina, según cifras del Panorama de Seguridad Alimentaria de la Organización Panamericana de la Salud/Organización Mundial de la Salud (OPS/OMS) y la Organización de las Naciones Unidas para la Alimentación y la Agricultura (FAO), el 7,3% de los menores de 5 años presenta obesidad.

Por su parte, según estadísticas del Ministerio de Salud de la Nación, un 30% de los niños en edad escolar presenta sobrepeso y un 6% sufre obesidad. Esta situación se explica, en parte, por un contexto alimenticio obesogénico, en el que se observa un aumento del consumo de productos procesados (pan, quesos, fiambres, vino y cerveza, por dar unos ejemplos) y de ultraprocesados (snacks, helados, hamburguesas, chocolates, factura, galletitas dulces y pizza, entre muchos otros), que aportan cantidades elevadas de azúcar y sodio a nuestra dieta, más un menor consumo general de frutas y verduras.

“Teniendo en cuenta esta problemática de sobrepeso y obesidad en edades tan tempranas es que surgió ‘Revolución Saludable 0-5’, una iniciativa enmarcada en la plataforma de Revolución Saludable, que tiene por objetivo brindar a los padres de niños de 0 a 5 años herramientas útiles para combatir la epidemia de obesidad infantil. Sucede que es mucho más sencillo y efectivo incorporar hábitos saludables durante la infancia que tratar de modificar conductas no saludables en la edad adulta”, destacó la Dra. Fiorella Tartaglione, médica cardióloga del Sanatorio de la Trinidad Mitre, miembro del Comité Ejecutivo de la FCA y del staff de Revolución Saludable.

Del sondeo surgió también que haber recibido información para decidir si un producto es saludable o no, influye considerablemente en las elecciones de la alimentación de los hogares. Mientras que el 79% se manifestó como muy o bastante informado, 1 de cada 5 (20%) reconoció que se consideraba ‘poco o nada informado’. Y al segmentar las respuestas se observó que la dificultad para elegir una alimentación saludable bajaba al 51% entre las informadas y trepaba al 89% entre las que no lo estaban.

Al explorar sobre la elección de grupos de alimentos, el consumo de verduras -por ejemplo-fue reportado en un 82% por las madres informadas y en un 67% en las menos informadas; el de frutas, 80 vs, 71% y el de leches descremadas, 56 vs. 36%.

Las poco informadas presentaban mayor ingesta de otros grupos, como agua con o sin gas (82 vs. 71%), carnes rojas (83 vs. 71%), galletitas dulces (74 vs. 64%), leche entera (59 vs. 51%), salchichas (56 vs. 48%), fiambres (56 vs. 47%), postrecitos infantiles (49 vs. 33%), congelados (41 vs. 33%) y bebidas gaseosas comunes (40 vs. 33%).

En esa misma línea, cuando se abre el consumo por nivel socioeconómico, aparece en los estratos más bajos un menor consumo de todas las clases de productos, a excepción de galletitas dulces, salchichas y gaseosas, tanto comunes como versiones light.

“Es importante observar cómo aquellas mamás informadas a la hora de elegir los alimentos optan por grupos más saludables, lo que nos muestra la importancia de la educación y de llegar a los hogares con consejos prácticos que los ayuden a realizar mejores elecciones”, subrayó la Dra. Fiorella Tartaglione.

Aspectos

Consultadas sobre qué aspectos privilegian en sus hogares al hablar sobre la alimentación de los adultos, las informadas priorizaron en este orden: la salud 45%, la facilidad de preparación 27% y el sabor 26%. Por su parte, las poco informadas privilegiaron la facilidad de preparación 54%, la salud 23% y el sabor 22%.

Ante la misma consulta, pero referida a la alimentación de sus hijos, las informadas rankearon en importancia si el alimento es saludable (64%), el sabor (20%) y la facilidad de preparación (14%), mientras que las poco informadas eligieron a la salubridad en un 49%, la facilidad de preparación en un 30% y el sabor en el 19% de los casos.

Entre otros de los resultados del relevamiento, y tomando la totalidad de las encuestadas más allá de su nivel de información, cuando se les pidió que evaluaran el estado de salud, el 65% lo consideró como malo o muy malo para la población general y el 66% hizo la misma evaluación para la salud de los niños. Sin embargo, preguntadas por su propio estado de salud, el 83% lo reportó como entre bien y muy bien.

Drogas

Como principal problema de salud de los argentinos, mencionaron el consumo de drogas en primer lugar con el 27%, la obesidad y el sobrepeso con el 14% y el estrés con el 12%, seguidos del cáncer y desnutrición (10% cada uno) y las enfermedades cardiovasculares (8%). Condiciones como el tabaquismo y el consumo de alcohol solo fueron mencionadas en primer lugar por el 1 y el 3%, respectivamente.

“Aunque esta respuesta trasciende los objetivos primarios del relevamiento, también nos habla de nuestra realidad y de las preocupaciones reales de nuestra población, al menos de las mujeres madres de niños pequeños. En ese sentido, la droga supera ampliamente cualquier otra preocupación en temas de salud, al punto de relegar a valores prácticamente inmateriales a dos problemáticas también muy serias como lo son el tabaquismo y el alcoholismo”, reflexionó el Dr. Jorge Tartaglione.

Ante la pregunta sobre la frecuencia con que se lee la etiqueta con información nutricional, el 42% lo hace siempre o casi siempre, mientras que un 53% lo hace pocas veces o a veces y un 5% no las mira nunca. Entre las informaciones consultadas, los primeros puestos los ocupan la fecha de vencimiento (67%), los ingredientes (42%), la cantidad de azúcar (35%) y de grasas totales, saturadas y trans (35%), la información nutricional (34% de los reportes) y el valor energético/calorías (32%).

Otro aspecto que formó parte del relevamiento fue la frecuencia de compra de comida mediante delivery: 3 de cada 10 (30%) manifestaron que lo hacen 1 vez por semana o más, y los productos más requeridos fueron pizza y empanadas (84% de las menciones), helados (37%), parrilla (24%), sándwiches / hamburguesas (23%), milanesas (21%), comida china (14%), japonesa (13%), tartas (9%) y pastas (8%).

En cuanto a la comida fuera del hogar, un 22% sale a comer afuera al menos 1 vez por semana y, cuando lo hace con sus hijos, valora que el lugar resulte entretenido para ellos (41%), que sea accesible económicamente (31%) y en solo el 19% de los casos se privilegió que tenga un menú saludable.

“Indudablemente, las situaciones en las que no se cocina en el hogar, tanto en el delivery como al comer afuera, son escenarios en los que la mayoría de la gente privilegia el sabor y el entretenimiento por sobre las pautas de una alimentación sana. Este es un tema sobre el que también corresponde trabajar, seguramente compartiendo consejos saludables con la población, pero también invitando a los comercios a que incluyan con mayor variedad y frecuencia mejores alternativas alimenticias entre sus ofertas”, completó el Dr. Jorge Tartaglione.