La Enfermedad Inflamatoria Intestinal (EII) incluye dos trastornos de etiología desconocida: la colitis ulcerosa (CU) y la enfermedad de Crohn (EC). En el niño la EII tiene peculiaridades clínicas y psicosociales diferentes a la del adulto, y por lo tanto pueden condicionar enfoques terapéuticos distintos.

La diferencia fundamental viene dada porque el niño es un individuo en desarrollo y cualquier enfermedad que ocurra en este período de la vida puede alterar el curso de su maduración, crecimiento y desarrollo sexual.

Por otra parte, las enfermedades crónicas que aparecen tan precozmente tienen una evolución muy larga (tanto cuanto dure la vida del paciente) y eso ocasiona complicaciones orgánicas, psicológicas y sociales a largo plazo. En ese sentido, es importante la posible repercusión nutricional y sobre el crecimiento.

La EII es cada vez más diagnosticada en la población pediátrica: en países occidentales las tasas de incidencia se sitúan alrededor de 2/100.000 para la CU y de 4,5/100.000 para la EC. Se estima que la prevalencia global es del 0,4%.

En la mayoría de los casos aparece en la segunda y tercera década de la vida; en un tercio de los casos sucede  antes de los 20 años y en un 4 por ciento antes de los 5 años. En este grupo de edad predomina la colitis ulcerosa o colitis indeterminada, aumentando con la edad la EC.

En los niños los síntomas no son muy evidentes y pueden confundirse con otros procesos más frecuentes, como es el caso de una gastroenteritis vírica o bacteriana, lo que puede demorar el diagnóstico. La persistencia de síntomas como diarrea, fiebre, pérdida de peso y dolor abdominal, acompañada de deterioro físico y de estancamiento en la curva de peso (y en ocasiones asociada a alteraciones analíticas como anemia, hierro bajo, aumento de parámetros inflamatorios) deberían hacer descartar una enfermedad de este tipo.

El aspecto psicosocial

Nunca es fácil para un niño saber que tiene una enfermedad crónica. Los pequeños que son diagnosticados con EII pueden sentir miedo, tristeza, nerviosismo o simplemente sentirse “diferente”. Sin embargo, la mayoría de los niños son capaces de sobrellevar estos sentimientos adecuadamente siempre y cuando cuenten con el apoyo de la familia en el marco de un abordaje interdisciplinario sobre la enfermedad.

En ese sentido, es importante incentivar el desarrollo de las habilidades sociales del niño (la capacidad de actuar y enfrentarse a las diferentes situaciones dentro de su entorno) así como también la interacción constante con los diferentes grupos sociales (familia, escuela y sociedad).

Los niños con EII son afectados por:

  • Los síntomas y el tratamiento de la EII.
  • La imagen corporal. Alteración en la imagen de sí mismos.
  • El cansancio.
  • La falta de control sobre la escuela y actividades extraescolares.
  • Ansiedad y miedos.
  • Ansiedad de los padres.

Más Información en la Argentina: Fundación “Mas Vida de Crohn & Colitis Ulcerosa”  (0800 222 0614).

Fuente: Piura Comunicación Integral