Por Paradigma Pel Comunicación.

Con el dato de que los alimentos pueden causar,  directa o indirectamente, más de 200 enfermedades diferentes (desde diarrea hasta cáncer), y estar relacionadas con la muerte de unos dos millones de personas en el mundo al año, la Organización Mundial de la Salud (OMS) difundió -en marco del Día Mundial de la Salud, que se celebra mañana-  medidas destinadas a mejorar la inocuidad de los alimentos a lo largo de toda la cadena en la que están involucrados, “desde el campo hasta el plato”.

“La cuestión de la inocuidad de los alimentos suele estar un poco oculta y es fundamental focalizarse en ella: los alimentos y la salud están estrechamente vinculados. Por eso, es tan importante el garantizar que lo que comemos sea nutritivo y, además, inocuo”, señala Jorge Debanne, miembro de la Comisión de Análisis de Riesgo del ILSI-Argentina.

Las enfermedades transmitidas por los alimentos son generalmente de carácter infeccioso o tóxico y son causadas por bacterias, virus, parásitos o sustancias químicas que penetran en el organismo a través del agua o los alimentos contaminados. Los patógenos de transmisión alimentaria pueden provocar diarrea grave o infecciones debilitantes, como la meningitis; a su vez, la contaminación por sustancias químicas puede producir intoxicaciones agudas o enfermedades de larga duración. Algunos ejemplos de alimentos insalubres son aquellos de origen animal no cocinados, las frutas y hortalizas contaminadas con heces y los mariscos crudos que contienen biotoxinas marinas.

Muchas veces se cree que los productos orgánicos son más sanos y seguros que los industrializados, pero esto no necesariamente es así. “Ambos tipos de alimentos son igualmente seguros, siempre y cuando se elaboren bajo las buenas prácticas de fabricación, que figuran en el Código Alimentario Argentino, o bajo las buenas prácticas agrícolas que establece el Servicio Nacional de Sanidad Animal y Vegetal (Senasa)”, asegura Debanne.

Cinco claves para la inocuidad

La Organización Mundial de la Salud ofrece a vendedores y consumidores cinco orientaciones prácticas sobre cómo manipular y preparar los alimentos para minimizar los riesgos:

Clave 1: Mantener la limpieza.

Clave 2: Separar alimentos crudos y cocinados.

Clave 3: Cocinar los alimentos completamente.

Clave 4: Mantener los alimentos a temperaturas seguras.

Clave 5: Usar agua y materias primas inocuas.