Las actividades recreativas en el agua están entre las favoritas de los chicos para hacer frente a la llegada del calor. Además de saludable, la natación es una actividad placentera y saludable. Sin embargo, en ocasiones, el agua de las piletas puede causar enfermedades.

A diferencia de lo que piensa la mayoría de las personas, el agregado de cloro a as piletas no mata todos los gérmenes en forma inmediata. Algunos, como el Cryptosporidium, son tolerantes y sobreviven un tiempo en ese ambiente. Aunque se trate tan sólo de una pequeña cantidad, tragar agua pone en riesgo de contraer infecciones intestinales causada por este parásito.

Por lo anterior, es importante explicar a los niños la importancia de no ingerir agua de las piletas.

Para evitar la contaminación de las aguas, no debe usarse la pileta cuando un miembro de la familia presente un cuadro de diarrea. Así mismo, es recomendable lavarse las manos después de ir al baño o cambiar pañales.

Los adultos deben estar pendientes de sacar a los niños en intervalos frecuentes, para que puedan ir al baño. Si un niño tuvo una deposición, es indispensable lavarle la cola con agua y jabón antes de que vuelva a ingresar al natatorio.

Otro problema común asociado son las afecciones de la piel. Algunos hongos, como el pie de atleta, se transmiten por los pies descalzos.

El impétigo y los forúnculos son infecciones causadas por bacterias. En personas con piel sensible, son comunes las alergias causadas por el cloro. Para prevenir estas complicaciones se recomienda usar calzado en el área de las duchas, no compartir toallas y lavar el cuerpo con agua y jabón al salir de la pileta.

También son frecuentes las otitis externas, infecciones del oído que producen picazón y dolor. Para evitarlas, se recomienda secar bien los oídos luego de haber estado en la pileta inclinando la cabeza hacia el costado y tirando suavemente del pabellón auricular para facilitar la salida del agua.