La mayoría de las personas con epilepsia que sufren una crisis se recuperan de manera espontánea. Por ello, según la Liga Argentina Contra la Epilepsia (Lace), no es necesario llamar a un médico.

Sólo se debe pedir ayuda cuando:

  • La crisis dura más de 5 minutos.
  • No existe certeza de que la persona es epiléptica.
  • Hay una recuperación lenta y se presenta una segunda crisis, o se dificulta la respiración después de la convulsión.
  • Se trata de mujeres embarazadas que cuentan con identificación de alguna otra alteración o enfermedad importante.
  • Hay signos de daño en cualquier parte del cuerpo o en la cabeza.
  • La persona tiene diabetes o fiebre alta.

Entre lo que se puede hacer para ayudar a una persona en este momento, Lace destaca:

  • Mantener la calma.
  • Si la persona con epilepsia siente que la crisis es inminente, es posible ayudarlo a que no caiga al suelo.
  • No contener a la persona o sus movimientos.
  • Tomar el tiempo de la convulsión.
  • Despejar el área de objetos duros o peligrosos para evitar que la persona se golpee o dañe.
  • En caso de que la persona use anteojos, quitárselos. Desajustar la ropa que lleve alrededor del cuello y la cabeza.
  • Colocar a la persona de costado para facilitar la respiración, mantener las vías aéreas libres y permitir que la saliva caiga de su boca.
  • Poner algo plano y suave bajo su cabeza.
  • No forzar a la persona para abrir la boca ni poner ningún objeto duro, ya que podría ahogarse o hacerse daño.
  • No intentar dar respiración artificial.
  • Permanecer con la persona hasta que la crisis haya terminado.
  • Cuando la crisis haya terminado, ayudar a encontrar un lugar para que la persona descanse y recupere la orientación.