Mareo
¿Qué hacer si alguna persona que se tiene cerca sufre un ataque cerebral? Consejos útiles para detectar los síntomas y sobrellevar la situación.

Un Accidente Cerebro Vascular (ACV) es la interrupción del flujo sanguíneo al cerebro que origina una serie de síntomas e implica la pérdida de funciones cerebrales.

Luciano Sposato -Director del Centro de Stroke del Instituto de Neurociencias de Fundación Favaloro y del Departamento de Neurología de Ineco- publicó en su blog, que cuando alguien sufre un ACV la situación es confusa, se vive con nerviosismo y cuesta pensar fríamente. “Para enfrentar una eventual situación como ésta hay que estar bien preparados”, explicó. 

Algunos síntomas del ACV son: falta súbita de sensación; debilidad o parálisis repentinas en la cara, el brazo o la pierna -especialmente en un lado del cuerpo-; problemas repentinos para hablar o entender o ver con uno o los dos ojos; dificultades para caminar; mareo;  vértigo; pérdida del equilibrio o falta de coordinación; dolor de cabeza súbito y de máxima intensidad.

El especialista especifica cinco pasos a seguir si se presenta una situación como esta:

Saber dónde consultar. Averiguar qué hospital, sanatorio o clínica está en condiciones de brindar la mejor atención para alguien que está sufriendo un ACV.

Tener a mano el número del servicio de emergencias. Para el sistema público de emergencias, en la mayoría de los casos el número es el 107.

Saber reconocer los síntomas. Es importante tratar de entender y recordar los síntomas típicos del ACV. Existen 3 maniobras que cualquier persona puede hacer para reconocer un ataque cerebral. El primero es hacer que la persona repita la frase: “El flan tiene frutillas y frambuesas”. Si no puede hacerlo correctamente, es muy probable que la causa sea un ACV.

El segundo ejercicio consiste en pedirle que sonría. Si la mueca es más acentuada de un lado que del otro, puede tratarse de un ACV.

Por último, se le debe pedir a la persona que levante ambos brazos con las palmas apuntando hacia el techo. Si alguno de los dos brazos cae o la palma rota hacia adentro, es posible que se trate de un ACV.

Llamar a la ambulancia. Ante la sospecha de un ACV, se debe llamar inmediatamente a una ambulancia. Se debe alcarar que es con carácter de urgencia. Es importante preguntar cuánto tiempo tardará en llegar. Si la demora es mayor de 30 minutos, se debe decidir si se espera o si se lleva a la persona en el auto o en el taxi, corriendo el riesgo de que se descompense allí. A veces es preferible correr este riesgo.
Recién después de haber llamado a la ambulancia se puede llamar al médico de cabecera o a algún familiar.

Saber esperar. Si se decide esperar a la ambulancia es importante saber hacerlo. Mientras ésta llega, se debe acostar a la persona con un almohadón o varias almohadas, y evitar que se caiga. La persona debe permanecer con la cabeza en alto para evitar que la saliva o un eventual vómito se dirijan a la vía respiratoria.

No proporcionar al paciente ningún tipo de medicación.  Si la persona es diabética, se debe controlar su glucosa en sangre mediante la tira reactiva. Solo en el caso de que sea menor de 80 mg/dl, se debe proporcionar algún alimento o bebida con azúcar. Para ello la persona deberá estar perfectamente sentada, despierta y con el mentón lo más pegado al tórax posible (mirando hacia abajo) para prevenir una broncoaspiración.

Por último, recordar y anotar a qué hora comenzaron los síntomas, esta información será muy útil para los médicos.