Cáncer de ovario: alertan por demoras en el diagnóstico que afectan el pronóstico
En el marco del Día Mundial, un relevamiento en Argentina muestra que la mayoría de los casos se detecta en etapas avanzadas y que el acceso a consultas, estudios y tratamientos sigue presentando múltiples barreras.
Cada 8 de mayo se conmemora el Día Mundial del Cáncer de Ovario, una fecha que busca visibilizar una enfermedad que, en muchos casos, se diagnostica tarde y con impacto directo en las posibilidades de tratamiento.
Un relevamiento del Mapeo de Personas con Cáncer (MAPEC) sobre cáncer de ovario, impulsado por la Fundación Donde Quiero Estar, evidencia las dificultades que atraviesan las pacientes en Argentina desde la aparición de los primeros síntomas hasta el inicio del tratamiento.
Uno de los datos más preocupantes es que, cuando el diagnóstico se realiza a partir de síntomas, el 65% de los casos ya se encuentra en estadios avanzados. A esto se suma un tiempo promedio de 172 días entre la primera consulta médica y el inicio del tratamiento.
Las demoras se explican por múltiples factores: desde la desestimación inicial de los síntomas hasta la dificultad para conseguir turnos, demoras en estudios y trabas administrativas. De hecho, más de seis de cada diez mujeres reportaron problemas para acceder a la primera consulta tras la aparición de señales de alerta.
“El problema empieza mucho antes que la necesidad de acceder a un tratamiento: cuando no se interpretan las señales o cuando las pacientes enfrentan obstáculos para acceder a estudios a tiempo”, explicó María de San Martín, directora ejecutiva de la fundación.
El testimonio de las pacientes refleja ese recorrido. Algunas relataron haber consultado durante meses —incluso años— sin obtener un diagnóstico certero, mientras los síntomas persistían o se agravaban.
La médica oncóloga Verónica Cristina Baró, jefa del servicio de Oncología de una clínica en Ushuaia, señaló que una de las dificultades es que el cáncer de ovario no cuenta con métodos eficaces de detección precoz para la población general. Además, sus síntomas iniciales —como distensión abdominal, dolor pélvico o trastornos digestivos— suelen confundirse con otras patologías.
A esto se suma la necesidad de contar con equipos especializados para el tratamiento quirúrgico, un factor que también presenta desigualdades según la región y el tipo de cobertura de salud.
El informe advierte que las barreras no solo aparecen en el acceso a la primera consulta, sino que se repiten durante todo el proceso diagnóstico. Incluso una vez iniciados los estudios, muchas pacientes enfrentan nuevas demoras que postergan la confirmación de la enfermedad.
“Hablar de cáncer de ovario es también hablar de inequidades. No todas las pacientes recorren el mismo camino ni llegan en el mismo momento al diagnóstico”, agregó De San Martín, quien subrayó la necesidad de sistemas de salud más integrados y con mayor capacidad de respuesta.
Desde la fundación destacan que mejorar esta situación requiere una estrategia integral que incluya mayor concientización, capacitación médica y simplificación de los circuitos de atención. También remarcan la importancia del acompañamiento, en un contexto donde el 70% de las pacientes relevadas no contó con apoyo de organizaciones durante su proceso.
El mensaje en esta fecha es claro: reconocer los síntomas a tiempo, reducir las demoras en el diagnóstico y garantizar un acceso más ágil al tratamiento puede marcar una diferencia concreta en la evolución de la enfermedad y en la calidad de vida de miles de mujeres.
