Partículas de prótesis de cadera y rodilla pueden llegar hasta el cerebro, según un estudio
Investigadores detectaron restos de cobalto y titanio procedentes de implantes articulares en tejido cerebral.
Las prótesis de cadera, rodilla y hombro permiten recuperar movilidad y reducir el dolor de millones de personas, pero un nuevo estudio encontró que pequeñas partículas desprendidas de estos implantes pueden desplazarse más allá de la articulación y llegar hasta el cerebro.
La investigación, publicada en Acta Biomaterialia, detectó partículas de cobalto y titanio procedentes de prótesis en tejido cerebral humano. El hallazgo abre nuevos interrogantes sobre los efectos a largo plazo de los materiales utilizados en estos dispositivos.
Sin embargo, los investigadores no encontraron evidencia de que esas partículas estuvieran relacionadas con un deterioro de las capacidades cognitivas.
Qué encontraron en el cerebro
El estudio utilizó datos de autopsias de 700 personas que habían donado sus cerebros a una investigación sobre memoria y envejecimiento.
Ninguna tenía demencia al incorporarse al seguimiento y todas fueron sometidas a evaluaciones cognitivas anuales hasta su fallecimiento.
Los investigadores compararon a 229 personas que habían recibido un reemplazo total de cadera, rodilla u hombro con participantes que no tenían este tipo de implantes.
Los niveles de cobalto en el tejido cerebral fueron aproximadamente 9% superiores entre quienes habían recibido una prótesis de cadera y casi 4% mayores en las personas con reemplazos de rodilla u hombro.
Una asociación con signos de Alzheimer
Los cerebros con mayores concentraciones de cobalto también presentaron con más frecuencia características patológicas relacionadas con la enfermedad de Alzheimer, entre ellas niveles elevados de proteínas beta amiloide.
Este resultado no significa que las prótesis provoquen Alzheimer. De hecho, los investigadores no encontraron una relación entre la presencia de partículas metálicas y el deterioro cognitivo de los participantes.
En el caso del titanio, también se detectaron partículas procedentes de implantes en el cerebro, pero no se observó una asociación con alteraciones cognitivas ni con signos patológicos de Alzheimer.
“Durante años sabemos que las partículas pueden depositarse en los tejidos que rodean la articulación, pero este es el primer estudio que analiza las partículas depositadas en el cerebro”, explicó Robin Pourzal, investigador de la Universidad Rush de Chicago y responsable del trabajo.
Cómo se desprenden las partículas
Los implantes articulares están sometidos constantemente a movimiento y fricción. Con el paso del tiempo, ese desgaste y algunos procesos de corrosión pueden provocar el desprendimiento de partículas microscópicas de sus materiales.
Los investigadores pudieron vincular algunas de las partículas encontradas en el cerebro con los implantes debido a la combinación específica de metales que contenían.
El cobalto fue analizado especialment
