Caminar más podría favorecer la salud mental de los adolescentes
Un estudio realizado con más de 5.500 jóvenes encontró menos síntomas psicológicos entre quienes alcanzaban al menos 12 mil pasos diarios.
La cantidad de pasos que un adolescente da cada día podría tener beneficios que van más allá de la salud física. Una nueva investigación encontró una relación entre mayores niveles de movimiento, menos síntomas de problemas de salud mental y cambios en determinadas áreas del cerebro.
El estudio siguió durante un año a más de 5.500 adolescentes, con una edad promedio de 12 años. Para analizar su evolución, los investigadores utilizaron dispositivos Fitbit, estudios por imágenes del cerebro y evaluaciones de salud mental.
Al finalizar el seguimiento, quienes caminaban 12 mil pasos o más por día presentaban menos síntomas relacionados con la salud mental que aquellos que no alcanzaban los 5 mil.
Cambios también en el cerebro
La investigación encontró además una asociación entre un mayor número de pasos diarios y un mayor grosor en dos regiones cerebrales relacionadas con funciones motoras y cognitivas.
Entre las capacidades vinculadas con estas áreas se encuentran la atención, la toma de decisiones y el control de los impulsos.
Claudine Higdon, psiquiatra infantil y adolescente de Northwell Health, que revisó los resultados del trabajo, destacó especialmente este punto.
Según explicó, las regiones involucradas participan en procesos que permiten tomar decisiones y mantener la atención. Un mejor funcionamiento en esas capacidades también podría repercutir favorablemente en el bienestar psicológico.
Por qué el movimiento podría ayudar
Los investigadores plantean distintos mecanismos para explicar la relación encontrada entre actividad física y salud mental.
El ejercicio puede favorecer la liberación de neurotransmisores como la dopamina y la serotonina, involucrados en la regulación del estado de ánimo. Al mismo tiempo, puede contribuir a disminuir el cortisol, relacionado con la respuesta al estrés, y algunos procesos inflamatorios.
Estos efectos podrían ser parte de la explicación de por qué mantenerse físicamente activo se relaciona con menos síntomas de ansiedad y depresión.
Los resultados, sin embargo, no significan que alcanzar una determinada cantidad de pasos garantice una mejor salud mental ni que caminar pueda reemplazar la atención profesional cuando existe un trastorno psicológico.
Más movimiento en la vida cotidiana
Uno de los aspectos prácticos que deja el estudio es que incrementar la actividad diaria no necesariamente requiere realizar entrenamientos deportivos complejos.
Caminar y sumar movimiento a lo largo de la jornada pueden ser formas sencillas de aumentar la actividad física. Para los especialistas, promover estos hábitos desde edades tempranas puede formar parte de una estrategia más amplia destinada a cuidar tanto la salud física como el bienestar emocional.
La investigación tampoco establece que los 12 mil pasos constituyan una cifra mínima o un objetivo universal para todos los adolescentes. Los resultados muestran una asociación entre una mayor cantidad de movimiento y mejores indicadores, pero no permiten demostrar que caminar más sea, por sí solo, la causa de esas diferencias.
El estudio fue publicado en JAMA Network Open y aporta nueva evidencia sobre la relación entre la actividad física, el desarrollo cerebral y la salud mental durante una etapa clave del crecimiento.
